Mientras los analistas y las encuestas anticipan posibles pérdidas para el Partido Republicano en estas elecciones intermedias, Donald Trump ya tiene lista la jugada de ajedrez para los próximos dos años: si los demócratas toman el Congreso, él responderá con el súper poder del veto y un arsenal de decretos ejecutivos.
En entrevista con CBS News, Trump no dudó en autonombrarse “Mr. Veto”, argumentando que el bloqueo legislativo eventualmente obligará a la oposición a sentarse a negociar. Pero su verdadero pilar no está en el Capitolio, sino en la Corte Suprema: apoyado en el reciente fallo de Trump v. Slaughter (que le permitió remover a la comisionada de la FTC), el mandatario presume facultades inéditas para controlar agencias federales, fronteras y comercio, sin importar quién tenga la mayoría parlamentaria.
Fiel a su estilo, Trump se atribuye el repunte republicano tras un maratón de 33 mítines masivos en 29 días, al tiempo que aprovecha para presumir sus dotes de desarrollador inmobiliario tras haber “reparado” la fachada de la Casa Blanca. Con planes para un nuevo salón de actos y un arco de 250 pies en Washington, el mensaje queda claro: con o sin Congreso, la presidencia impulsará su agenda a golpe de firma.

