- El presidente francés Emmanuel Macron advirtió que las autoridades perseguirán y castigarán a los responsables de los actos violentos durante las movilizaciones recientes; expresó su respaldo a las fuerzas de seguridad ante los daños a inmuebles y comercios
El presidente de Francia, Emmanuel Macron informó que las autoridades perseguirán y castigarán a los individuos que atacaron inmuebles públicos y comercios durante las recientes movilizaciones sociales en Francia.
El presidente frances expresó el respaldo de la nación a las fuerzas del orden para garantizar la seguridad en el país europeo.
TAMBIÉN LEE: “La policía mutila estudiantes secundarios”: denuncian represión contra jóvenes que defienden la educación en Francia
Macron respode a protestas
Emmanuel Macron respondió a las protestas convocadas por el incremento en el costo de vida y advirtió consecuencias penales tras una jornada de disturbios.
“Aquellos que han roto, atacado las prefecturas como los comercios y saqueado hasta nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados”, afirmó el funcionario al referirse a los daños en diversas ciudades.
Macron defendió el derecho a la manifestación pacífica, pero subrayó la necesidad de respaldar a los agentes de seguridad frente a los incidentes.
“Haremos todos un frente unido frente a los sembradores de caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones e impiden que aquellos que expresan pacíficamente sus reivindicaciones lo hagan”, señaló el mandatario.
A través de su red social X, Emmanuel Macron, dijo que en Francia “no hay lugar para la violencia”.
Reiteró el apoyo del gobierno francés a las fuerzas del orden.
“A las fuerzas del orden, garantes del derecho a manifestarse, les expreso el apoyo de la Nación”.

El contexto fiscal y la disputa por la asistencia
La movilización social ocurrió en el marco del debate sobre los presupuestos de 2027, un proyecto gubernamental que prevé un ajuste fiscal de 54 mil millones de euros para sanear las cuentas públicas. Esta tensión política se desarrolla a seis meses de la elección presidencial que definirá al sucesor de Emmanuel Macron.
Las cifras de participación expusieron un contraste entre los reportes de ambas partes, toda vez que los organizadores calcularon 800 mil participantes en todo el país, mientras que las autoridades estimaron 550 mil personas.
El movimiento, difundido en redes sociales bajo el nombre de “Amarillos y Jóvenes”, logró convocar a estudiantes, agricultores, docentes, activistas climáticos y jubilados.
Durante la jornada, los manifestantes ingresaron a los ayuntamientos de Marsella y Lille; en la primera ciudad, los asistentes derribaron un busto de Marianne, símbolo de la República Francesa.
En la ciudad de París se registraron choques en la plaza de la República, además de movilizaciones no autorizadas cerca de los Campos Elíseos y el Palacio del Elíseo, junto con incendios en el centro.
Acusan uso político de las movilizaciones
El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, respaldó la actuación de la policía y denunció que los disturbios alcanzaron una intensidad extrema. “No nos dejaremos intimidar.
Nadie impondrá su agenda política por la violencia”, declaró el funcionario, quien además acusó al partido La Francia Insumisa, encabezado por Jean-Luc Mélenchon, de organizar los incidentes.
Por su parte, la líder de ultraderecha Marine Le Pen cuestionó el uso partidista de las demandas sociales. “La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas”, afirmó la política francesa.
El encarecimiento de la vida y el alza del combustible impulsaron las demandas de los ciudadanos, quienes retomaron consignas de los Chalecos Amarillos.
Franck, un funcionario público que protestó en el centro del país, describió la situación económica: “A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no”.
Finalmente, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las corporaciones de seguridad podrán utilizar granadas aturdidoras para controlar los disturbios urbanos.

De acuerdo con fuentes cercanas al caso, un manifestante perdió una mano en la localidad de Saint-Étienne a causa de la explosión de uno de estos artefactos lanzado por las fuerzas del orden.

