Dasha desapareció en el CCH Oriente: ¿por qué su mamá la seguía buscando si ya la habían encontrado?

Dasha desapareció en el CCH Oriente: ¿por qué su mamá la seguía buscando si ya la habían encontrado?

La estudiante del CCH Oriente desapareció el 16 de octubre en Iztapalapa. Mientras circulaban versiones de que había sido localizada y que su ausencia fue voluntaria, su madre desmintió la información. El caso abre una discusión sobre cómo se investiga y se habla de las desapariciones de mujeres jóvenes en México.

Primero desapareció. Después comenzaron a circular noticias de que la habían encontrado con vida. Incluso se habló de una supuesta ausencia voluntaria. Pero mientras algunos medios daban prácticamente por cerrado el caso de Dasha Yunhuet Vázquez Castro, estudiante de 18 años del CCH Oriente, su mamá seguía buscando respuestas sobre el paradero de su hija.

Dasha fue vista por última vez el 16 de octubre frente a la puerta dos del plantel, en Iztapalapa. Su familia y la comunidad estudiantil comenzaron a difundir su ficha de búsqueda hasta que aparecieron publicaciones que aseguraban que las autoridades habían establecido contacto con ella. Su madre, Sylvia Vázquez, negó haber recibido una confirmación y el 20 de octubre reiteró que su hija no había sido localizada.

Lo preocupante no es solamente la contradicción entre las versiones, sino la facilidad con la que una desaparición puede convertirse en una historia sobre las decisiones personales de una joven, incluso antes de esclarecer qué ocurrió.

¿Dasha Yunhuet desapareció voluntariamente? Lo que se sabe del caso

Cuando desaparece una mujer joven, no tarda en aparecer una serie de explicaciones sobre lo que pudo haber hecho: que quizá se fue con alguien, que decidió alejarse de su familia o que simplemente no quiso avisar dónde estaba. Son hipótesis que pueden circular rápidamente y terminar desplazando la pregunta más importante: ¿dónde está y qué ocurrió?

En el caso de Dasha, algunos reportes retomaron la versión de que se había ausentado voluntariamente, pese a que su madre continuaba negando que estuviera localizada. La falta de una confirmación verificable convirtió esa posibilidad en un relato que circuló como si fuera una conclusión.

Desde una perspectiva de género, esto importa porque las desapariciones de mujeres y adolescentes han estado históricamente atravesadas por prejuicios sobre su comportamiento, sus relaciones personales y su vida privada. Presentar una ausencia como voluntaria sin haber esclarecido sus circunstancias puede contribuir a minimizar el riesgo y desviar la atención de la búsqueda.

Que Dasha tenga 18 años y derecho a decidir sobre su vida no cambia esa responsabilidad. Su autonomía debe respetarse, pero no puede utilizarse como explicación anticipada de una desaparición cuya naturaleza todavía no se ha establecido.

¿Qué dijo la mamá de Dasha Yunhuet sobre su supuesta localización?

La desaparición de Dasha también deja al descubierto otro problema: la circulación de información no verificada puede generar una falsa sensación de que una búsqueda terminó, mientras familiares y amistades siguen intentando averiguar qué ocurrió.

La angustia de su madre merece algo más que publicaciones contradictorias. Merece información clara, una investigación diligente y respuestas institucionales que no dependan de lo que circula en Facebook.

En un país donde tantas familias de mujeres desaparecidas han tenido que organizar sus propias búsquedas, dar por resuelto un caso sin información suficiente no es un simple error de comunicación. Puede contribuir a que se pierda la atención pública sobre una persona que todavía necesita ser localizada.

El caso de Dasha nos recuerda que la discusión no debería centrarse en especular por qué una joven pudo haberse ido, sino en exigir que se esclarezca su situación sin prejuicios. Porque antes de preguntarnos por qué una mujer no avisó dónde estaba, hay que asegurarnos de que realmente sabemos dónde está.

Scroll al inicio