Lindsey Graham: Crónicas de una muerte anunciada

  • Retórica apocalíptica, justificaciones nucleares escatológicas y el legado de Graham, senador de Carolina del Sur

Este sábado, el senador estadounidense Lindsey Graham falleció a los 71 años en el Hospital Universitario George Washington, tras lo que sus más cercanos describieron de forma muy limitada como una “enfermedad breve y repentina”. El veterano legislador por Carolina del Sur, pilar fundamental del ala más intervencionista del Partido Republicano y feroz defensor de la proyección militar imperial de Washington, acababa de regresar de un viaje diplomático a Ucrania pocas horas antes de fenecer. 

​​Más allá de los obituarios enviados por AIPAC que inundan el Capitolio, Graham deja tras de sí un legado de una muy cuestionable retórica que, para sus críticos, rozaba frecuentemente lo demencial o, de plano, lo demónico. Su incondicional alineamiento con el Estado de Israel durante los conflictos en Medio Oriente nos heredó un archivo de citas que parecen sacadas de la versión “Redneck” del libro del apocalipsis.

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El senador operaba bajo la premisa de que si no estás dispuesto a aplanar un par de países el fin de semana, realmente no estás intentando ganar la guerra.

​Mejores éxitos apocalípticos:

(Mayo 2024): Cuando le preguntaron si EU debía frenar el envío de bombas masivas a Israel para evitar masacres civiles, Graham sacó a relucir su amor por el arsenal atómico de 1945:

​”¿Por qué lanzamos dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki? Para poner fin a una guerra que no podíamos permitirnos perder… Denle a Israel las bombas que necesita”

(Mayo 2024): Para defender el concepto de dejar Gaza completamente flattened (Aplanada o reducida a escombros), el senador sugirió aplicar la técnica de la segunda guerra mundial:

​”Lo que nosotros hicimos en Tokio y Berlín para destruir a los nazis y a los japoneses… un esfuerzo milit​ar total para desmantelar Gaza, tomar el lugar por la fuerza y luego empezar de nuevo”.

(Agosto 2025): Diplomacia y dinero; para Graham, el apoyo a Israel venía con un ultimátum del mismísimo YHWH:

​”Una palabra de advertencia: si Estados Unidos le desconecta el enchufe a Israel, Dios nos desconectará el enchufe a nosotros”.

(Noviembre 2023): Cuando CNN le preguntó si había algún límite moral o numérico para detener la muerte de inocentes, Graham recurrió de nuevo a su época favorita de la historia para un rotundo “no”:

​​”Si alguien nos hubiera preguntado después de la Segunda Guerra Mundial… ¿Habría algún límite? La respuesta es no. No hay límite”.

​(Octubre 2023): Nada de disputas territoriales; para el senador, esto era un asunto bíblico y la solución era predecible.

​”Estamos en una guerra religiosa aquí. Yo estoy con Israel… Arrasen el lugar (Level the place)”

Al revisar la trayectoria de personajes como Graham, resulta inevitable cuestionar la fragilidad de las instituciones que permiten que el poder absoluto se disfrace de rectitud moral y religiosa. El filósofo político John Rawls, al explorar las desviaciones de la justicia en una sociedad, advertía que la peor forma de degradación ocurre cuando los hombres utilizan los mecanismos del orden legal y el discurso del deber para justificar la exclusión y la aniquilación del otro; es el momento en que la ambición y la falta de empatía tuercen los principios de equidad hasta volverlos irreconocibles. Para Graham, la justicia no era más que un mazo teológico reservado para los vencedores.

Al final, tanto la novela de García Márquez como la memoria de Graham nos dejan con la misma sensación incómoda: la certeza de que las mayores tragedias de la historia no ocurren por sorpresa, sino que se construyen a la vista de todos y casi siempre es narrada por sus propios ejecutores.

No lo vamos a extrañar, pero su memoria va a recordarnos que la maldad no tiene límites cuando se viste con el traje de pastor de mega iglesia cristiana.

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