La calistenia es un deporte urbano que, durante la última década, ha multiplicado el número de personas que la practican, principalmente en espacios públicos como los parques. Este tipo de entrenamiento se centra en ejercitar el cuerpo con el propio peso corporal y en mantener posiciones específicas durante determinados intervalos de tiempo.
En una cobertura exclusiva para La Audiencia, el colectivo Clandisténicas compartió los detalles de su proyecto autogestivo. Esta iniciativa ofrece un servicio diseñado por y para mujeres, con el propósito de entrenar calistenia en los espacios públicos de la alcaldía Coyoacán, en la Ciudad de México, y hacer frente a la dinámica patriarcal de la disciplina, la cual suele replicar lógicas competitivas basadas únicamente en la validación de la fuerza física y la estética corporal.

La calistenia, ¿para quién?
La calistenia ha pasado de ser un simple entrenamiento callejero a convertirse en una forma de apropiación espacial y resistencia de género. A diferencia de los deportes tradicionales, que se han institucionalizado y convertido en parte de una industria de consumo, el movimiento de “las barras” se posiciona en el extremo opuesto.
La frase “lo hacemos con lo que tenemos” se ha convertido en una filosofía de resistencia que responde a la naturaleza accesible del entrenamiento y a su contexto territorial.
“En las barras, cuando entreno con hombres, siempre quieren competir; incluso, como mujer, me retan cuando me conocen porque creen que no puedo hacer algún ejercicio”, explica Ximena, coach de Clandisténicas.
Las barras también se configuran desde una lógica de género. En la presentación de su libro Parkour, Skate y Barras. Cuerpo y masculinidad en el espacio urbano, Sergio Varela Hernández explicó que estos deportes urbanos operan bajo lógicas masculinas creadas en una época neoliberal. Aunque rompen con el monopolio tradicional del futbol, mantienen intactas estructuras patriarcales. Al final, como concluye el autor, estas disciplinas replican dichas conductas, provocando que “el espacio mismo se pliegue a lo varonil”.
“Empecé a buscar parques cerca de mi casa y siempre estaban llenos de hombres. Cuando iba, muchas veces me sentía agredida por miradas lascivas y minimizada; el espacio se volvía muy hostil y eso repercutía en mi rendimiento como atleta”, relata Lluvia, coach de Clandisténicas.
Una respuesta colectiva y política desde el género
Históricamente, el uso del espacio público para el entrenamiento de fuerza ha estado reservado para los hombres. Al colectivizar el entrenamiento urbano, el servicio de Clandisténicas disputa esa hegemonía territorial y neutraliza la violencia ambiental mediante el acuerpamiento. Una característica particular de entrenar el cuerpo bajo una perspectiva de género es que la experiencia corporal se transforma por completo en estos espacios.
“Es la primera vez que alguien me pregunta: ‘¿Qué quieres hacer con tu cuerpo?’. Yo vine a Clandisténicas porque quería hacer una dominada en barras y ya lo logré. Me han enseñado a escuchar lo que mi cuerpo pide y quiere hacer”, cuenta Laura, integrante de Clandisténicas.
Clandisténicas surgió de la necesidad de encontrar un espacio seguro. Hoy, a un año del inicio del proyecto, sus integrantes se han dado cuenta de que este lugar para ejercitar el cuerpo también se ha transformado en un entorno de apoyo y colectividad.
“Yo solo me inscribí aquí por mi alumna; ella me animó. No sabía lo fuerte que podía ser ni todo lo que podía lograr. Sentirme apoyada y aplaudida por cada pequeño logro que he tenido se siente súper bonito”, dice Brenda, integrante de Clandisténicas.
El verdadero desafío radica en transformar estos entornos en espacios de igualdad. En este sentido, la inclusión de las mujeres en el deporte exige una tarea fundamental: desmontar el determinismo biológico y la división binaria de capacidades. Esto se debe a que el deporte moderno se consolidó bajo un enfoque androcéntrico que impuso un estándar masculino, hegemónico y universal como el único modelo válido.
Por ello, resulta indispensable que el concepto de competencia se resignifique, dejando de ver a los adversarios como enemigos para comenzar a entenderlos como iguales. Si te interesa conocer más sobre Clandisténicas o entrenar con ellas, en sus redes sociales publican una convocatoria semestral para unirse al grupo.
Las sesiones tienen una cuota de recuperación, ya que Ximena, Cecil y Lluvia diseñan planes de entrenamiento especializados de acuerdo con las necesidades de cada participante. Además, continúan capacitándose profesionalmente para ofrecer un acompañamiento integral. Puedes encontrarlas en Instagram como @Clandistenicas.



