“Dibujo Rebelde”: el proyecto de María Carlock que acompaña a las niñeces desde el arte feminista

“Hay quien tiene ya 3 años conmigo y saben detectar injusticias o nombrarlas en el taller, defenderse”, así describe María Carlock, diseñadora gráfica, ilustradora y artista urbana conocida como María Sugar, algunos de los cambios que ha observado en las niñas que participan en “Dibujo Rebelde”, un espacio de acompañamiento que ha desarrollado durante los últimos años para niñas de San Luis Potosí a través del dibujo y metodologías feministas.

En entrevista para La Audiencia, la ilustradora explicó el acompañamiento que desde hace 5 años realiza principalmente con niñas de San Luis Potosí y destacó su importancia pedagógica para que las niñeces construyan su propia visión del mundo desde y a través del arte, a partir de una metodología feminista.

Foto: María Carlock

“Ahora que están creciendo hacia la adolescencia, cuando escuchan comentarios como ‘el fútbol no es para niñas’, responden: ‘¿por qué no?’. Al final se llama Grupo de Dibujo Rebelde, ¿no? Ya son más rebeldes ante cosas que para ellas se les hacen injustas”.

De la técnica al cuestionamiento: el dibujo como herramienta política

El acompañamiento que realiza Carlock en su taller de “Dibujo Rebelde” es preciso: escuchar y reconocer desde la otredad. Con ello, se ha enfrentado al adultocentrismo que aún persiste en discursos como “ellos qué van a saber, son niños”. Sin embargo, la constancia y el apoyo de las familias con las que trabaja han logrado construir procesos colectivos para eliminar tabúes que surgen a partir de las clases en su taller.

Otro elemento que incluye la metodología feminista de María es el recorrido histórico. La diseñadora se ha dado cuenta de que existe una deuda histórica con las mujeres en el arte y ha considerado necesario abordar los temas desde ahí.

“Conforme yo empiezo a investigar y a involucrarme con el feminismo, también me doy cuenta de la deuda histórica hacia las mujeres en todo, pero sobre todo en el arte. Entonces, para mí era muy importante que las niñas supieran y tuvieran referentes del arte de mujeres”.

Según las niñeces del taller, el libro #AmigaDateCuenta es la biblia del grupo, ya que aborda temas como orientación sexual, salud sexual, menstruación, adicciones y machismo, entre otros. El resultado de esta otredad ha sido precisamente abrir espacios donde las niñas puedan reconocerse como creadoras. Aunque la situación de San Luis Potosí no les ha abierto suficientes espacios, María ha tratado de autogestionar, junto con otras y otros artistas, proyectos de arte y recreación que involucren a las comunidades, convirtiendo la periferia en el centro de la producción cultural.

“Hasta que le empiezan a perder el miedo y se nombran ellas también artistas. Dicen: ‘a mí me gusta el arte, yo me quiero dedicar al arte y yo ahorita hago arte’”, contó María.

Esa apropiación quedó reflejada en 2025, cuando las participantes realizaron su primera exposición colectiva en el Instituto Potosino de Bellas Artes.
“Estaban muy emocionadas diciendo: ‘es mi primera exposición’”.

Foto: María Carlock

Niñas que dibujan, cuestionan y reclaman espacios

Los testimonios de tres años de seguimiento técnico y crítico demuestran que, cuando se desmantela el adultocentrismo del aprendizaje, las niñas dejan de reproducir estéticas impuestas para comenzar a nombrar violencias y reclamar espacios. La práctica pedagógica de Carlock revela que la verdadera ruptura está en la capacidad de las niñeces para identificar las omisiones de su entorno y comprenderlas mediante la producción de sentido propio. Su labor se vuelve digna y necesaria en un contexto donde las prácticas patriarcales persisten en los distintos espacios de convivencia cotidiana.

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