En plena batalla electoral en Brasil, la izquierda encontró una forma bastante particular de conquistar las redes sociales: un joven sin camisa, con el rostro cubierto, una bandera comunista y unos abdominales que terminaron robándose buena parte de la conversación.
El protagonista apareció durante la Marcha por la Democracia del 11 de octubre, en la Avenida Paulista de São Paulo, donde miles de personas se reunieron para apoyar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de cara a la segunda vuelta presidencial.
Las fotografías no tardaron en circular por Instagram y otras plataformas. En Brasil lo bautizaron como el gostoso da Paulista, algo así como el guapo de la Paulista. Y entre comentarios sobre su físico, bromas y declaraciones de amor revolucionario, el joven terminó convertido en uno de los personajes virales de la manifestación.
Pero mientras internet discutía sobre sus abdominales, en Brasil se estaba jugando algo bastante más importante: el futuro de la presidencia.
Elecciones en Brasil: de los abdominales a la disputa por el voto
El próximo 25 de octubre, Lula enfrentará en segunda vuelta a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, después de quedar por detrás de su rival en la primera ronda electoral.
La derecha brasileña llega con una ventaja electoral y una presencia digital que la izquierda busca contrarrestar. Las redes sociales se han convertido en uno de los principales escenarios de disputa política, con influencers capaces de transformar su popularidad en votos y campañas que ya no dependen exclusivamente de los medios tradicionales.
De hecho, Lula tuvo que modificar su propia estrategia después de los resultados de la primera vuelta. El presidente, conocido por su trayectoria política mucho más analógica, comenzó a publicar videos grabados en formato selfie para llamar a sus seguidores a salir a las calles y conversar con otros votantes.
Y parece que parte de su militancia tomó la invitación bastante en serio. La Marcha por la Democracia reunió a estudiantes, movimientos sociales, organizaciones y simpatizantes de izquierda. La movilización se extendió a distintas ciudades del país y buscó recuperar el entusiasmo electoral antes de la segunda vuelta.
En medio de ese despliegue apareció el famoso manifestante, demostrando que a veces un contenido político se vuelve viral por razones que ningún equipo de comunicación habría podido planear.
¿Cosificación o deseo? Cuando el cuerpo masculino se vuelve noticia
La viralización del joven también deja una discusión interesante desde el feminismo: ¿qué pasa cuando un hombre es convertido en objeto de deseo en plena manifestación política?
Durante décadas, los cuerpos de las mujeres han sido utilizados como reclamo publicitario, electoral y mediático. Su apariencia ha sido examinada incluso cuando ocupan espacios de poder o participan en debates públicos.
En este caso, el protagonista es un hombre y buena parte de los comentarios celebran su físico. La inversión de papeles resulta llamativa, pero no significa que ambas experiencias sean equivalentes.
La cosificación no consiste simplemente en encontrar atractiva a una persona. Aparece cuando su cuerpo termina reduciendo o desplazando todo lo demás: sus ideas, su participación política y su identidad. Y eso es precisamente lo interesante de este episodio. El joven asistió a una manifestación política, pero buena parte de la conversación digital se concentró en su apariencia.
¿Se puede celebrar el deseo sin reducir a alguien a sus abdominales? Claro. El asunto es reconocer cuándo el cuerpo se convierte en el único mensaje que importa.
Inteligencia artificial y elecciones: la otra batalla en Brasil
Mientras un manifestante de carne y hueso conquistaba las redes, la campaña electoral brasileña enfrenta un desafío menos divertido: la circulación de contenidos políticos manipulados o generados con inteligencia artificial.
Durante estas elecciones se han detectado videos sacados de contexto, imágenes sintéticas y publicaciones engañosas vinculadas con la disputa presidencial.
Incluso las fotografías de la movilización a favor de Lula fueron blanco de desinformación. Después de la marcha del 11 de octubre, circularon afirmaciones de que una imagen de la multitud había sido fabricada con inteligencia artificial a partir de una manifestación bolsonarista anterior. La versión fue desmentida por verificadores brasileños.
La paradoja es evidente: mientras las herramientas digitales permiten producir imágenes políticas cada vez más convincentes, también facilitan poner en duda fotografías auténticas. El problema ya no es únicamente distinguir lo verdadero de lo falso. También es quién consigue instalar su versión de los hechos y qué contenidos logran mayor circulación.
Por eso, Brasil estableció restricciones específicas para el uso de inteligencia artificial en la propaganda electoral, especialmente durante los periodos próximos a las votaciones. Sin embargo, las reglas por sí solas no resuelven la desigualdad de recursos, influencia y capacidad de distribución que existe entre los distintos actores políticos.
La izquierda sale a las calles mientras la derecha disputa los algoritmos
La campaña brasileña muestra dos estrategias que no son necesariamente opuestas. Por un lado, la derecha ha consolidado figuras políticas con enorme presencia en plataformas como TikTok e Instagram. Por otro, la izquierda intenta combinar su comunicación digital con una movilización territorial capaz de reunir a miles de personas. La Marcha por la Democracia es un ejemplo de esa apuesta: ocupar el espacio público, generar imágenes propias y conseguir que la conversación trascienda los actos de campaña.
El joven viral es apenas una pequeña parte de esa historia. Su fotografía demuestra cómo un momento espontáneo puede adquirir una dimensión política inesperada. Pero que una publicación acumule miles de reacciones no significa necesariamente que consiga cambiar la intención de voto.
Esa es una de las grandes preguntas de las campañas contemporáneas: ¿cómo se transforma la atención digital en participación política real? En Brasil, la respuesta se está buscando tanto en las pantallas como en las calles.
Y mientras Lula y Flávio Bolsonaro se disputan la presidencia, internet ya encontró a uno de sus protagonistas favoritos. Quizás los abdominales no ganen elecciones, pero consiguieron que miles de personas miraran una manifestación que, de otra manera, probablemente habría pasado de largo en sus pantallas.

