- Colectivas trans y no binarias se movilizaron en la CDMX para denunciar discriminación sistemática, agresiones de la Guardia Nacional y el congelamiento de la Ley Integral Trans en la Secretaría de Gobernación desde hace más de dos años
Durante la jornada de la contramarcha LGBTIQ+ en la Ciudad de México, el bloque disidente trans y no binario escaló sus protestas en la glorieta de las y los desaparecidos en Reforma.
La movilización tuvo como objetivo principal exigir la instalación inmediata de una mesa de diálogo con la Secretaría de Gobernación (SEGOB), una demanda que la comunidad busca destrabar tras un largo periodo de inacción política.
En entrevista, Atenea Mesinos recordó que el Orgullo nació como protesta y afirmó que en 2026 persisten la exclusión y violencia institucional hacia personas trans y no binarias.
“Somos segregados, discriminados y, cuando hacemos manifestación, aplastados”, dijo Mesinos a La Audiencia.
Estancamiento en la Ley Integral Trans
El eje central de la movilización fue el estancamiento de la Ley Integral Trans, un proyecto legislativo que permanece estancado en la SEGOB desde hace más de dos años.
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De acuerdo con los colectivos, la falta de voluntad política para avanzar en esta materia mantiene desprotegida a la población trans y no binaria ante vacíos legales.
A nombre de colectivas como Transmasculinidades, Resistencia Trans, Furia NB y trabajadoras sexuales, las vocerías denunciaron que la omisión gubernamental se traduce diariamente en discriminación estructural en tres ejes prioritarios:
- Salud: Falta de acceso a tratamientos especializados y desabasto de hormonas.
- Trabajo: Exclusión laboral y falta de oportunidades dignas.
- Vivienda: Gentrificación, transfobia inmobiliaria y falta de refugios.
Contramarcha LGBTIQ+ denuncia represión de la Guardia Nacional
Las colectivas denunciaron que durante el plantón en la Secretaría de Gobernación, sufrieron agresiones físicas y violencia en la que intervino directamente la Guardia Nacional, un hecho que calificaron como un intento de silenciar sus demandas mediante el uso de las fuerzas federales.
La contramarcha LGBTIQ+ se posiciona como el espacio de las disidencias que recuerdan que el “Pride” nació como una protesta. Para el bloque trans y no binario, ocupar las calles este año no fue una celebración, sino una urgencia política frente a un Estado que, acusan, les sigue dando la espalda.


