- Un juez impuso una condena de 14 años de cárcel y el pago de más de 750 mil pesos al expolicía de Jalisco, Héctor Eliab “N”, quien participó en la detención y agresión fatal contra el joven albañil en mayo de 2020
De acuerdo con el reporte oficial, la autoridad judicial impuso una condena de 14 años de prisión a Héctor Eliab “N”, exagente de la policía municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, por su responsabilidad en los delitos de homicidio calificado y abuso de autoridad cometidos en contra de Giovani López.
Además de la pena privativa de la libertad, el fallo judicial obliga al exservidor público a pagar 752 mil 800 pesos por concepto de reparación integral del daño a los familiares de la víctima.
El sentenciado provocó la muerte del joven tras someterlo a golpes en compañía de otros agentes policiales, quienes lo arrestaron porque se negó a usar cubrebocas durante las restricciones implementadas por la pandemia de Covid-19 en mayo de 2020.
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Detención de expolicía de Jalisco y procedimiento judicial
Las autoridades detuvieron al exagente en abril de 2024 mientras se ocultaba en la colonia Loma Real II de la ciudad de Torreón, Coahuila, ya que el implicado conocía las consecuencias legales de omitir los protocolos de detención y excederse en el uso de la fuerza policial.
Tras el arresto, el Ministerio Público logró la vinculación a proceso por los ilícitos señalados, por lo que el acusado permaneció bajo la medida de prisión preventiva mientras el órgano investigador continuaba las indagatorias.
En el centro de reclusión de Puente Grande, Héctor Eliab “N” reconoció su culpabilidad en los hechos, lo que permitió iniciar un procedimiento abreviado que derivó en su condena definitiva.

Agresión en los separos municipales
El incidente ocurrió cuando los uniformados llevaron a Giovani López, un hombre de 30 años y de oficio albañil, a los separos municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco.
Durante la madrugada, los oficiales excarcelaron al detenido y lo trasladaron en estado grave al Hospital Civil, donde el personal médico confirmó su muerte a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico.
El hermano de la víctima, Christian López, presenció las agresiones y declaró ante las autoridades que el comandante de la policía lo sujetó del cuello mientras otros agentes golpeaban a su consanguíneo cerca de su domicilio.
Christian grabó el ataque con su teléfono celular y denunció que el comandante lo amenazó de muerte durante la golpiza, además de advertir a los vecinos sobre represalias letales si difundían los videos en redes sociales.
El entonces alcalde, Eduardo Cervantes Aguilar aseguró a los familiares que el joven regresaría vivo a las 10:00 horas del 5 de mayo para cumplir un servicio comunitario de limpieza o pintura en puntos públicos como sanción por su negativa a utilizar el cubrebocas.
Sin embargo, al reclamar el cuerpo sin vida, una de las tías de la víctima denunció que el cadáver presentaba signos de tortura, contusiones en la cabeza y el cuerpo, además de un impacto de bala en una pierna.

Reacción social ante el caso
El homicidio de López generó indignación y desencadenó protestas en diversas ciudades del país para exigir justicia y el fin del abuso policial.
Durante estas movilizaciones, las corporaciones de seguridad detuvieron a varios participantes acusados de ocasionar destrozos en la infraestructura pública, lo que detonó nuevas manifestaciones para demandar la liberación de los civiles arrestados.
En torno a este caso, el gobierno de Jalisco decretó el confinamiento de los ciudadanos para romper la cadena de contagios durante la crisis sanitaria y ordenó acatar medidas de salud.

Quienes incumplían la disposición de utilizar cubrebocas enfrentaban el riesgo de recibir una multa económica o sufrir un arresto por parte de las corporaciones de seguridad.


