Multihomicidio de Atizapán: ¿por qué casi nadie habla de Aleyda?

Aleyda Romero Victorio tenía 21 años y había salido de Chalco para ir a trabajar cuando fue asesinada junto con Jonathan Meléndez

Aleyda Romero Victorio tenía 21 años y había salido de Chalco para ir a trabajar cuando fue asesinada junto con Jonathan Meléndez, su esposa y su hija. Mientras el multihomicidio de Atizapán se convertía en noticia nacional, ella quedó muchas veces reducida a “la trabajadora”, “la niñera” o simplemente la cuarta víctima. Pero Aleyda tenía nombre, familia y una historia propia.

El multihomicidio de Atizapán se volvió rápidamente noticia por el asesinato de Jonathan Meléndez, músico y fundador de Camilo Séptimo, junto con su esposa Ana Paula y su hija de tres años. Sin embargo, fueron cuatro las personas asesinadas.

La cuarta víctima era Aleyda Romero Victorio, una joven de apenas 21 años que trabajaba con la familia y que también se encontraba en el domicilio cuando ocurrió el ataque.

Mientras el nombre de Jonathan Meléndez recorría medios y redes sociales, de Aleyda durante las primeras horas se supo muy poco. En distintas coberturas apareció simplemente como “la trabajadora”, “la niñera” o la cuarta persona asesinada. Y ahí hay otra historia que vale la pena contar.

¿Quién era Aleyda Romero, víctima del multihomicidio de Atizapán?

Aleyda Romero tenía 21 años y vivía en Chalco, Estado de México. Su familia la ha descrito como una muchacha alegre, responsable y muy trabajadora.

Para llegar al domicilio donde trabajaba tenía que hacer un largo recorrido desde Chalco hasta la zona de Atizapán. Su familia ha contado que el traslado podía tomarle más de dos horas. Aquel día, Aleyda había salido de su casa para hacer algo tan cotidiano como ir a trabajar.

Sus familiares hablan ahora de una joven a la que le arrebataron la vida demasiado pronto y exigen que su asesinato también tenga justicia.

Este jueves, familiares, amistades y vecinos se reunieron para despedir a Aleyda Romero Victorio en San Martín Cuautlalpan, en el municipio de Chalco. En el mensaje difundido para informar sobre su velorio, sus seres queridos pidieron respeto por el dolor que atraviesan y solicitaron evitar el morbo alrededor del caso.

¿Por qué casi no se habló de Aleyda Romero?

La diferencia en la manera en que se narra el multihomicidio de Atizapán resulta difícil de ignorar. Mientras de algunas víctimas conocimos rápidamente nombres, fotografías y detalles de sus vidas, Aleyda quedó durante buena parte de la cobertura definida por el trabajo que realizaba para esa familia.

No se trata de restarle importancia a Jonathan Meléndez, Ana Paula o su hija. Las cuatro vidas fueron arrebatadas en el mismo hecho y las cuatro familias merecen respuestas y justicia.

Pero precisamente por eso importa preguntarnos qué sucede cuando el interés público por una persona conocida termina organizando también la forma en que miramos a las demás víctimas.

Cuando contamos una tragedia según quién es famoso, quién genera más clics o qué parte de la historia despierta más morbo, podemos terminar construyendo una jerarquía del dolor: unas víctimas tienen nombre, rostro y biografía; otras quedan convertidas en “la empleada”, “la niñera” o “la cuarta víctima”.

En el caso de Aleyda, esa diferencia también obliga a mirar algo más profundo: una joven trabajadora no debería necesitar notoriedad pública para que su vida sea considerada igualmente digna de ser contada.

Qué pasó en el multihomicidio de Atizapán

El crimen ocurrió en un domicilio de la zona de Atizapán de Zaragoza, Estado de México. Las víctimas fueron Jonathan Meléndez, integrante y fundador de Camilo Séptimo; su esposa Ana Paula; su hija de tres años; y Aleyda Romero Victorio.

Las autoridades detuvieron a dos hombres por su probable participación en el multihomicidio de Atizapán, mientras la Fiscalía General de Justicia del Estado de México continúa con las investigaciones para esclarecer lo sucedido y determinar las responsabilidades.

La notoriedad de Jonathan hizo que buena parte de la conversación pública se concentrara inicialmente en él y su familia. Pero el avance del caso también permitió conocer quién era esa joven de 21 años cuyo nombre apenas aparecía en las primeras noticias.

La familia de Aleyda Romero pide justicia y respeto

Ahora la familia de Aleyda Romero intenta que su hija, hermana, sobrina y nieta sea recordada más allá de la etiqueta con la que apareció en buena parte de la cobertura.

La recuerdan como una joven alegre y trabajadora que recorría durante horas el Estado de México para llegar al domicilio donde trabajaba. Tenía apenas 21 años cuando fue asesinada.

Sus seres queridos han pedido respeto y han dejado claro que el morbo no ayuda a una familia que atraviesa una pérdida de esta magnitud. También reclaman algo fundamental: justicia para Aleyda.

La cobertura de un multihomicidio no puede devolverles la vida a sus víctimas, pero sí puede evitar borrar por segunda vez a quienes ya fueron víctimas de la violencia. Nombrarlas, contar quiénes eran y no reducirlas a su relación laboral con otras personas también es una cuestión de dignidad. Aleyda no era solamente “la niñera”, “la trabajadora” ni una cifra más dentro del multihomicidio de Atizapán.

Scroll al inicio