El tirador de Teotihuacán: la mente de un extremista digital y el mercado negro de armas en México

«Córtalo todo. Y ustedes, hijo de puta, que vinieron desde puto Europa, no van a regresar… Si se mueven, los sacrifico. Esto se construyó para sacrificar, cabrones, no para que vengan a hacer la puta fotito de mierda

Julio César Jasso Ramírez tenía 27 años, era originario de Tlapa, Guerrero, un municipio con profundas carencias socioeconómicas y una dinámica compleja en materia de seguridad y narcotráfico, arribó a la zona arqueológica el domingo 19 de abril de 2026, un día antes del ataque. El 20 de abril de 2026, subió los escalones cargando una mochila, un revólver calibre .38 y un cuchillo táctico como los que usan los hikers. Vestía una camisa a cuadros gris, cubrebocas y una playera negra con el manifiesto Disconnect and Self-Destroy (desconéctate y autodestrúyete). Para la True Crime Community (TCC), una subcultura de jóvenes perturbados que celebran los asesinatos en masa, esa frase es un código lingüístico rastreable a los foros descentralizados de 4chan, 8kun y grupos de Telegram en donde la TCC glorifica las matanzas. La investigación no especifica el hallazgo de un teléfono celular o laptop, pero el análisis forense de la IP, la geolocalización y los perfiles en redes y foros de Jasso Ramírez, revelará si actuó en alguna medida instigado por terceros o puramente a través de consumo pasivo de la TCC.

Los motivos de Jasso Ramírez no eran robar o controlar una plaza; buscaba consumar un guion que llevaba meses escribiendo en lo más oscuro de su cabeza. La fiscalía mexiquense confirma que su residencia posterior en la Ciudad de México y su viaje documentado con boletos de autobús indican una operación que requirió viáticos y premeditación, descartando por ejemplo el perfil de un ataque en estado de indigencia. Lo que este ataque significa para México es un punto de inflexión aterrador. El país está dolorosamente acostumbrado a la violencia utilitaria y territorial del crimen organizado. No obstante, esto fue un acto de violencia estocástica planificado con semanas de antelación. La evidencia documental, soportada por los inventarios forenses, ha permitido inferir casi con certeza que el atacante estaba profundamente radicalizado por el supremacismo neonazi y la subcultura de asesinos en masa escolares.

Julio publicaba libros en Amazon bajo el seudónimo Vilhjálmur M. Marsson, con títulos como La empresa de Marte o Mons Albus: el Monte Blanco. Las autoridades encontraron literatura de atentados, libros y un portarretratos con una imagen generada por Al donde Julio posaba, haciendo el saludo nazi, junto a Eric Harris y Dylan Klebold, perpetradores del asesinato en masa en la secundaria de Columbine (el 20 de abril de 1999). La inserción parasocial de Jasso en esa parafernalia extremista se debe de facto a que llevó a cabo su ataque en el aniversario 27 de esa masacre, cuyo sustento ideológico ya era evidente, pues coincidía con el natalicio de Adolf Hitler (el 20 de abril de 1889). El atacante tenía 27 años, los transcurridos desde lo de Columbine, y el hecho de que imitara a Hernán Cortés al subirse sobre la pirámide indígena, proyectando su profundo agravio narcisista en que los turistas —sus víctimas— no eran simples transeúntes, sino sujetos a dominar. Esta mística, este sincretismo psicótico, es muy potente como para ser coincidencia.

La masacre de Teotihuacán inaugura formalmente la era del Lobo Solitario en nuestro suelo. Jasso representa a una generación que se está radicalizando no en las sierras del narcotráfico, sino en las cloacas de internet. Es un terrorismo importado del modelo estadounidense, donde la alienación, el supremacismo y la sed de infamia póstuma se mezclan con una facilidad pasmosa para conseguir armas y municiones. Mientras el Estado mexicano gasta recursos buscando perfiles de riesgo en cárteles de la droga tradicionales, está completamente ciego ante la radicalización —sin ningún sistema de detección temprana— que ocurre en los “chans” (foros anónimos), donde jovenes como Julio César glorifican las masacres, la xenofobia, la misoginia y el neofascismo y lo mezclan con los agravios locales.

Si bien en un principio pretendía narrar, con lujo de detalle, el discurso reconstruido de los videos que las víctimas en el suelo grabaron en sus celulares, aprendí que la publicación exhaustiva de los detalles operativos de Jasso Ramírez representaría un riesgo. La naturaleza de la True Crime Community se nutre de la cobertura mediática, y los medios corremos el riesgo de martirizarlo y exponer un modus operandi replicable ante otros sujetos radicalizados. En vez, debemos exigir a las instituciones de seguridad rendir cuentas sobre sus inventarios. ¿Cómo se fugan los pertrechos policiales hacia los foros extremistas? En la mochila de Julio se halló también un recibo manuscrito —aunque no se confirma la identidad del proveedor— donde el atacante detalla el costo del armamento: 10 mil pesos mexicanos por 52 cartuchos de fabricación mexicana. Este calibre, que es de uso restringido para corporaciones policiales, expone el nexo directo con la corrupción de baja escala y el mercado negro de armería institucional.

La facilidad con la que Jasso Ramírez obtuvo este poder de fuego revela una de las fracturas más graves y documentadas de la seguridad en México: la hemorragia interna del mercado negro de armería institucional. Informes oficiales estiman que, desde 2006, más de 20 mil armas de fuego adquiridas por corporaciones policiales a nivel federal y estatal se han extraviado o han sido robadas, contabilizando aproximadamente 7 mil desapariciones tan solo en las dependencias del Estado de México. Este mercado se nutre de vulnerabilidades sistemáticas en el resguardo de los arsenales. El historial de sustracciones es claro y abarca desde el robo masivo de más de 7 millones de cartuchos útiles interceptados en Guanajuato, hasta asaltos a bases policiales, como el ocurrido en Nezahualcóyotl, donde individuos ingresaron a la armería para sustraer equipo táctico y decenas de balas, o el robo a plena luz del día de fusiles en vehículos de la policía ministerial en Veracruz. Cuando la cadena de custodia colapsa, basta con un contacto informal para que el inventario del Estado termine alimentando incluso las fantasías extremistas.

Lamentablemente, este perfil de ataques no es nuevo para nuestro vecino del norte, por eso es que mucha cultura pop contemporánea —canciones, películas, libros, etc— intenta desentrañar a este tipo de atacantes desesperanzados. La canción Darkness de Eminem comienza y muere en un nihilismo cuyo origen es incomprensible: en el preludio de la masacre cometida en 2017 por Steve Paddock desde una ventana del Mandalay Bay en Las Vegas, Marshall Mathers intenta ponerse en los zapatos del tirador, la parsimonia con la que los demonios van devorando al individuo hasta consumar la locura, la canción intercala como estribillo la famosa letanía de Simon & Garfunkel “Hello, darkness my old friend”. Julio César, de perfil murrio y desesperanzado, no tenía una motivación puramente política, sino de vacío. Un colega mío escribió hace una década que también estar acostado en el sillón sin votar, es hacer política, entonces ese vacío también se vuelve una formal mortal de hacer política. En la cima de la Pirámide de la Luna, a 12 metros de distancia de una multitud atrapada, ese vacío se transformó en un delirio de poder.

Deja de mirarme tanto, cabrón, a la muerte no se le mira directamente a los ojos. Lo intentaron las decenas de turistas que se abarrotaban Teotihuacán. Las amenazas dejaron de ser retórica cuando el revólver abrió fuego. Una turista canadiense cayó muerta instantáneamente. El pánico desató una estampida sobre el sitio milenario, dejando 13 heridos, algunos por impactos balísticos y otros por fracturas al caer en su intento de huida. Cuando las autoridades finalmente intervinieron, Jasso Ramírez yacía muerto. Los registros periciales de la Fiscalía General del Estado de México aún no determinan la causa de muerte, si la bala final provino de la policía o si fue propia.

Resumen de Fatalidades:

  1. Mujer de nacionalidad canadiense, 32 años, fallecida de manera instantánea por impacto de bala.
  2. Julio César Jasso Ramírez (atacante). Causa de muerte exacta en proceso de determinación protocolaria.

Resumen de Heridos (13 confirmados por Segob y reportes consulares) :

NacionalidadTotalEdades / PerfilEstado Documentado
Estados Unidos64 mujeres, 2 hombres adultosTrasladados a hospitales; estado variable.
Colombia31 menor (6 años), 2 mujeres (22 y 37 años)Trasladados a hospitales.
Brasil21 menor (13 años), 1 mujer (55 años)Trasladados a hospitales.
Rusia1Adulto no especificadoTrasladado a hospital.
Países Bajos1Adulto no especificadoHeridas por bala o estampida.

El ataque afectó a ciudadanos de al menos seis paises extranjeros (EE. UU., Canadá, Rusia, Brasil, Países Bajos, Colombia). Esto generará invariblemente alertas de viaje severas, dañando los ingresos turísticos a nivel macroeconómico para el Estado de México. Los heridos fueron evacuados por cuerpos de emergencia al Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca y al Hospital General de Axapusco, ambos en el Estado de México, bajo la coordinación del IMSS. Al corte del 21 de abril, la Secreataría de Gobernación reporta que 5 víctimas han sido dadas de alta y 8 permanecen hospitalizadas.

La seguridad en zonas arqueológicas en México está calibrada para prevenir vandalismo contra el patrimonio, comercio informal y accidentes en las pirámides. Pero no existen protocolos de “Tirador Activo” (Active Shooter). La introducción de un revólver, un cuchillo táctico y decenas de cartuchos en una mochila evidencia la ausencia de arcos detectores de metales y perfiles de detección de amenazas en uno de los sitios más visitados del mundo. El gobierno mexicano ahora la obligación de entender que el enemigo ya no solo viaja en convoyes armados; a veces, viaja solo en autobús desde Guerrero , sube una pirámide y decide que el mundo entero debe pagar por su propia oscuridad.

Toda la información proviene de análisis de evidencia forense de acceso público, perfiles criminológicos, logística armamentística y exposición geopolítica. Corte de la investigación al 21 de abril de 2026; los datos médicos y forenses son actuales al momento de la redacción, confirmados a través de declaraciones oficiales de la Fiscalía del Estado de México, la Secretaría de Gobernación (Segob), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y otros cruces hemerográficos de esta redacción, pero están sujetos a actualización por estar inmersos en una carpeta de investigación activa.

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