Sale el “Bukele de Perú”: Congreso destituye a José Jerí

En una jornada que profundiza la inestabilidad crónica de la nación andina, el Congreso de Perú aprobó hoy la destitución del presidente interino José Jerí Oré, poniendo fin abrupto a un mandato de apenas cuatro meses.

Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Legislativo declaró la vacancia por “incapacidad moral permanente” e “inconducta funcional”, convirtiendo a Jerí en el séptimo jefe de Estado en caer en la última década. 

El fin del experimento “Bukele”

Jerí, quien asumió el poder en octubre de 2025, intentó consolidar su breve administración emulando la estética y retórica de “mano dura” del presidente salvadoreño Nayib Bukele. Apodado mediáticamente como el “Bukele de Perú“, Jerí protagonizó operativos en penales rodeado de cámaras y adoptó una narrativa de guerra total contra el crimen. 

Sin embargo, analistas consultados por Reuters señalan que la estrategia fue percibida como una “imitación sin resultados”. Mientras posaba con indumentaria táctica y prometía megacárceles, la fiscalía abría investigaciones en su contra por presunto tráfico de influencias.

El escándalo de las reuniones clandestinas con empresarios chinos —a las que acudía encapuchado— y la contratación irregular de allegadas en el Estado terminaron por demoler su imagen de autoridad, revelando una gestión vulnerable a la corrupción tradicional que pretendía combatir. 

El fantasma de Boluarte

La remoción de Jerí es una réplica del terremoto político que sacó del poder a su antecesora, Dina Boluarte, en octubre de 2025.

Boluarte fue destituida bajo la misma figura constitucional de incapacidad moral, lastrada por las investigaciones del “Rolexgate” (enriquecimiento ilícito) y la responsabilidad política por los fallecidos durante las protestas de 2022-2023. 

Al igual que con Boluarte, el Congreso, fragmentado en múltiples bancadas, retiró su apoyo al Ejecutivo cuando las denuncias fiscales se hicieron insostenibles, perpetuando un ciclo de crisis que mantiene a Perú en una incertidumbre constante de cara a las elecciones generales de abril de 2026. 

Tensión diplomática: el conflicto de Isla Santa Rosa

La crisis interna deja como herencia una delicada disputa territorial con Colombia, ya que, durante la gestión de Jerí, la tensión escaló en torno a la Isla Santa Rosa, ubicada en el río Amazonas. El gobierno peruano promulgó la creación del distrito de Santa Rosa de Loreto, reafirmando su soberanía sobre la isla, lo que provocó la reacción airada del presidente colombiano Gustavo Petro

Petro, quien no reconoce la soberanía peruana sobre la isla argumentando cambios en el cauce del río y tratados históricos, calificó la presencia peruana como una “ocupación”.

Tras conocerse la destitución de Jerí, el mandatario colombiano comentó la situación política de su vecino con la frase: “La traición se paga con traición”, en alusión a la caída de los gobiernos que sucedieron a su aliado Pedro Castillo. 

¿Qué sigue ahora?

Tras la votación, el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, declaró oficialmente la vacancia de la Presidencia de la República. Perú se encuentra actualmente en un estado de acefalía temporal.

El Legislativo ha convocado a una sesión extraordinaria para mañana, miércoles 18 de febrero a las 18:00 horas, con el objetivo de elegir al nuevo titular del Parlamento. 

Quien resulte electo asumirá automáticamente la Presidencia de la República para un gobierno de transición que durará hasta el 28 de julio de 2026. Este será el octavo presidente que tendrá Perú en diez años, encargado principalmente de garantizar la transición democrática en los comicios de abril.

Con información de AP, Reuters, EFE.

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