- Más de 254 mil viviendas ya funcionan como alojamientos temporales en el país; especialistas advierten que el crecimiento de la plataforma Airbnb presiona el mercado inmobiliario, mientras estados y municipios buscan imponer nuevas reglas
Lo que comenzó como una alternativa para compartir una habitación o generar ingresos extra se ha transformado en un negocio que está modificando el mercado inmobiliario mexicano. Actualmente, Airbnb tiene presencia en casi seis de cada diez municipios del país y concentra cientos de miles de viviendas destinadas al hospedaje temporal, un fenómeno que coincide con el aumento en los precios de renta y el debate sobre la gentrificación en diversas ciudades.
La investigación “Gol de Airbnb: así es como la plataforma expande su negocio en México”, realizada por Quinto Elemento Lab con información del proyecto de datos abiertos Inside Airbnb, revela que la plataforma opera en mil 455 municipios del país, lo que equivale al 59 por ciento del total nacional. En ellos se contabilizan más de 254 mil viviendas anunciadas para estancias de corta duración, además de aproximadamente 40 mil anuncios correspondientes a habitaciones de hotel.
Este crecimiento comenzó a acelerarse apenas unos meses antes del inicio de la Copa Mundial de Futbol 2026, un evento que la propia empresa busca aprovechar para ampliar su oferta de hospedaje. Para ello, Airbnb lanzó incentivos de hasta 750 dólares para que habitantes de las 16 ciudades sede en México, Estados Unidos y Canadá conviertan sus viviendas en espacios para recibir visitantes.
La plataforma incluso promociona el potencial económico de la temporada con estimaciones de ganancias de hasta 7 mil 478 dólares por vivienda durante el torneo.
Airbnb acapara miles de viviendas en todo México
Aunque Airbnb suele asociarse con propietarios que rentan ocasionalmente una habitación, los datos muestran una realidad distinta, ya que el análisis indica que el 62 por ciento de los alojamientos disponibles en el mundo pertenece a personas con dos o más propiedades, consideradas por Inside Airbnb como anfitriones comerciales.
En México, los anfitriones con uno o dos anuncios representan el 81 por ciento del total, pero administran únicamente el 44 por ciento de los alojamientos. En contraste, un reducido grupo de propietarios con diez o más inmuebles concentra el 23 por ciento de la oferta nacional, pese a representar apenas el 2.5 por ciento de los anfitriones.
La investigación también identifica a 30 grandes operadores que concentran 6 mil 164 viviendas y habitaciones en la plataforma, entre ellos Homirent, empresa que administra 839 alojamientos distribuidos en complejos ubicados en Ciudad de México, Querétaro, Mérida, Tulum y Cancún. También aparecen compañías como Inmuebles Bamboo y la estadounidense Vacasa, dedicada a la administración de propiedades turísticas en distintos estados del país.
En contraste, la expansión de los alojamientos temporales no ocurre de manera uniforme, ya que existen zonas donde la presencia de Airbnb compite directamente con la vivienda tradicional.

La Roma Norte, en la Ciudad de México, concentra 2 mil 797 alojamientos, equivalente a un Airbnb por cada cinco viviendas. La lista también incluye colonias como Hipódromo, Juárez, Cuauhtémoc y Centro, además de centros históricos y zonas turísticas de Playa del Carmen, Bahía de Banderas, Oaxaca, Monterrey y Mérida.
En total, la investigación identifica 138 colonias del país donde ya existen más anuncios de Airbnb que viviendas registradas por el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Rentas turísticas disparan precios
El estudio señala a Tulum como uno de los ejemplos más claros del crecimiento de las rentas de corta estancia, ya que mientras el último censo registró cerca de 22 mil viviendas, en 2025 el municipio contaba con 12 mil alojamientos temporales, por lo que alrededor del 45 por ciento de las viviendas se ofertan mediante Airbnb, sin considerar los anuncios correspondientes a hoteles.
Playa del Carmen también atraviesa una situación similar, donde en el centro del municipio existe prácticamente la misma cantidad de alojamientos temporales que de viviendas registradas oficialmente. Otros municipios con una alta concentración son Mazamitla, León, Aguascalientes y Hermosillo, donde la oferta de hospedaje temporal continúa creciendo.
Especialistas consultados para la investigación advierten que la concentración de alojamientos turísticos tiene efectos directos sobre el mercado inmobiliario.

La investigadora Patricia Olivera Martínez, del Colegio de Geografía de la UNAM, explica que el incremento en el valor del suelo provoca un aumento en los impuestos catastrales y en el costo de las rentas, lo que termina desplazando a los habitantes originales y elevando el precio de servicios y productos.
Este proceso, conocido como turistificación, ha sido documentado en ciudades como Mérida, San Miguel de Allende, Oaxaca, Mazatlán y diversos destinos del Caribe mexicano, donde la inversión turística transforma barrios completos para atender a visitantes con mayor poder adquisitivo.
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Por otro lado, el documento muestra la alta rentabilidad del negocio, donde una estancia mínima de cinco noches en el complejo Azulik, en Tulum, puede superar un millón 150 mil pesos, mientras que en la zona exclusiva de El Pedregal, en Cabo San Lucas, el precio promedio rebasa los 25 mil pesos por noche.
En la colonia Hipódromo de la Ciudad de México, donde existen mil 659 alojamientos de Airbnb, la tarifa promedio alcanza 2 mil 340 pesos por noche, una cifra que permitiría ingresos cercanos a los 70 mil pesos mensuales con ocupación continua.
Regulación busca frenar el auge de las rentas temporales
Sin embargo, el crecimiento de la plataforma ha impulsado nuevas medidas por parte de las autoridades. En la Ciudad de México ya existe un padrón obligatorio para anfitriones y límites al número de alojamientos y noches permitidas para renta temporal, disposiciones que actualmente enfrentan recursos legales.
Jalisco discute una reforma para reducir de 365 a 180 días al año el tiempo permitido para rentar inmuebles en plataformas digitales dentro de zonas de alta presión turística, además de impedir que edificios nuevos operen como alojamientos temporales durante sus primeros cinco años.
Por su parte, en Playa del Carmen, ya es obligatoria una licencia para ofrecer hospedaje de corta estancia y las viviendas ubicadas en zonas exclusivamente habitacionales no podrán destinarse a este modelo.
No obstante, mientras los gobiernos locales buscan equilibrar el desarrollo turístico con el derecho a la vivienda, la expansión de Airbnb continúa avanzando por el país y pone en riesgo el acceso a una vivienda asequible para quienes habitan las ciudades todos los días.


