La Trova Cubana es uno de los movimientos musicales más importantes de la región, ya que se consolidó una identidad profundamente ligada a los procesos sociales de Cuba y América Latina. Con la guitarra como una herramienta honesta para cuestionar su realidad, trovadores y migrantes tejieron redes profundas. De hecho, gracias al constante flujo migratorio, Yucatán ya albergaba numerosos clubes cubanos entre 1895 y 1898.
En entrevista para La Audiencia, Edílsar —músico independiente originario de Yucatán— detalló cómo ha apostado por crear composiciones a partir de referentes latinoamericanos, de la trova y de geografías más lejanas. Su propuesta se enmarca en elViajero Folk, un término con el que denomina su propio género y que fusiona rock, pop, country, regional mexicano y trova. Con este proyecto, busca expandir las lógicas tradicionales de consumo y, emulando el espíritu de la trova, seguir resistiendo desde la colectividad.

Cuba y la Península
A finales del siglo XIX y principios del XX, la península de Yucatán y Cuba consolidaron un vínculo estrecho, marcado por una profunda huella antillana debido a los constantes flujos migratorios de cubanos hacia la región mexicana. Ambos territorios compartieron, además, proyectos de colonización; en el caso de Yucatán, estos se vieron impulsados por su histórico aislamiento del resto de México, remanente de la antigua idea colonial que concebía a la península como una isla.
La proximidad geográfica, las afinidades y los lazos familiares no solo facilitaron el traslado de personas, sino que también impulsaron una migración musical nacida de una resistencia compartida. La trova entonces se convirtió en el verso cotidiano, en el tarareo de la historia y en los silbidos que acompañaban el verso compartido; en el sonar que acompañaba los barcos caribeños hasta llegar a la otra isla.
La movida poética de Edílsar
A lo largo del tiempo, se ha intentado definir la trova. Aunque su motivo lírico de exaltación se ha mantenido intacto, las distintas generaciones han aportado nuevas sensibilidades, provocando en un momento dado una ruptura en el quehacer musical que dio paso a una lógica completamente diferente de consumo musical.
“El mercado controla la opinión pública y nosotros como independientes no tenemos más que una guitarra y tu canción, pero no dejamos de hacer música porque somos necios, tercos y románticos también”, señaló Edílsar en entrevista.
Psicólogo de profesión, Edílsar lleva más de una década abriendo espacios comunes para cantar con guitarra en mano. Tras recorrer geografías lejanas como España —un referente histórico de la trova—, descubrió que en Latinoamérica también existe una vasta riqueza musical que merece ser escuchada; sin embargo, en una industria tan voraz, estos cantos e identidades suelen pasar desapercibidos.
En su búsqueda por expandir comercialmente su propuesta, Edílsar descubrió que un acto de resistencia consiste, paradójicamente, en no depender económicamente de ella. De este modo, su lucha se orienta hacia la redistribución de las dinámicas de consumo y la descentralización de ciertos géneros musicales que priorizan la monetización por encima de la propuesta artística.
En un contexto global donde las industrias culturales operan bajo lógicas de herencia colonial —centralizando la producción, homogeneizando los discursos y dictando qué identidades son comercialmente viables—, el acto de sostener una guitarra y cantar desde las distintas sensibilidades adquiere una dimensión profundamente política.
Por último, el cantautor independiente adelantó que este 2026 lanzará nueva música que estará disponible en todas las plataformas digitales. Es posible seguir de cerca su proyecto y encontrarlo en redes como @edilsarmusica.



