- Fundado en 2006 por Omar y Fernando en el contexto de la guerra contra el narcotráfico, Gran OM es un proyecto de “artivismo” visual que busca dignificar los movimientos sociales y utilizar la estética como una trinchera política.
En 2006, en plena guerra contra el narcotráfico en México, Gran OM nació para dignificar visualmente los movimientos sociales. Desde el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) hasta el feminismo y la gentrificación, la gráfica de Omar y Fernando ha construido una narrativa visual que recuerda que la estética también puede ser una trinchera política.
El primer escenario donde Gran OM consolidó su narrativa visual fue la lucha de Atenco, en 2006. En octubre de 2001, el entonces presidente Vicente Fox anunció la construcción del nuevo aeropuerto de Ciudad de México en terrenos agrícolas de Texcoco. Cinco años después, el 3 de mayo de 2006, los manifestantes bloquearon la carretera Lechería-Texcoco en ambos sentidos, lo que provocó la intervención de la Policía Federal Preventiva y otros cuerpos policiacos del Estado de México; ese día fueron detenidas 101 personas.
La desaparición forzada: un grito que persiste
Dos décadas después de aquel primer cartel, las paredes de estos artivistas abordan un tema ligado a la denuncia constante del abuso de poder: la desaparición forzada. El último informe de seguridad presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció oficialmente 132 mil 534 personas desaparecidas en el país. Es aquí donde las intervenciones de Gran OM adquieren relevancia frente a los colectivos, mediante una metodología estrictamente masiva e informativa que, desde el trabajo colectivo, fortalece la identidad de los movimientos. Su trabajo ha acompañado procesos político-sociales en regiones como Wirikuta, Cherán, Chiapas, Guerrero y Oaxaca.
La urgencia de justicia es innegable en el contexto de las desapariciones en México. Mientras el gobierno federal solicita a las Naciones Unidas expertos para supervisar las nuevas investigaciones del caso Ayotzinapa, el sistema judicial continúa liberando a presuntos responsables. Uno de ellos es el sargento Santiago Muñoz Pilo, procesado por delincuencia organizada y presuntos nexos con el grupo criminal “Guerreros Unidos”, quien fue liberado condicionalmente en junio de 2024 tras un cambio de medida cautelar. Un Tribunal Colegiado ha solicitado que la Suprema Corte revise este caso.
Frente a la impunidad de militares, contrastan las secuelas permanentes de las víctimas, como el ex normalista Aldo Gutiérrez Solano. A sus 19 años recibió un impacto de bala en la cabeza la noche de la desaparición de sus 43 compañeros y desde hace casi una década vive en estado vegetativo, sin consciencia de su entorno. Su reciente traslado de emergencia en helicóptero a un hospital en Chilpancingo, debido a la gravedad de su salud, ilustra el daño irreparable perpetrado por el Estado en administraciones pasadas.

Arte que exige justicia
Gran OM ha construido una narrativa visual potente, heredera de la Gráfica Popular Mexicana, que define la creación de “un mundo donde quepan muchos mundos”. Sus carteles recuerdan que, en un país con más de 132,000 desaparecidos, el arte urbano tiene un deber cívico ineludible de no dejar que la memoria se borre.
Actualmente, la exposición “Gran OM: Que las paredes griten” se puede visitar en Ágora, Galería del Pueblo, Ciudad de México, un espacio dedicado a difundir movimientos sociales y dar voz a quienes luchan por sus derechos. La muestra estará abierta hasta junio, con entrada libre de martes a domingo, de 11:00 a 17:00 horas.



