Marilyn Jolette Chio García tiene 17 años. El pasado 12 de mayo salió rumbo a la escuela para entregar documentos escolares, pero no volvió a casa.
Desde entonces, su familia vive una búsqueda atravesada por la incertidumbre, las protestas y una pregunta que se repite con rabia y desesperación: ¿qué pasó con Marilyn después de que no la dejaron entrar al CETIS 2?
La adolescente fue vista por última vez en la colonia Del Carmen, en la alcaldía Coyoacán, alrededor de las 07:05 de la mañana. Había acudido al Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios (CETIS) número 2 “David Alfaro Siqueiros”. Según la versión de su familia, llegó tarde y no se le permitió el ingreso al plantel.
Ese dato —aparentemente menor— se convirtió en el último punto verificable de una cronología que, con el paso de los días, ha dejado más preguntas que respuestas.
De acuerdo con testimonios difundidos por familiares, Marilyn alcanzó a enviar un mensaje a una amiga horas después para avisarle que no había podido entrar a la escuela y que la vería más tarde. Ese fue el último contacto confirmado.
Una desaparición y demasiados vacíos
Cuando Marilyn no regresó a casa, su familia comenzó a buscarla por cuenta propia: calles cercanas, hospitales, lugares que frecuentaba. Al no encontrar rastro alguno, acudieron a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) para denunciar su desaparición.
La denuncia fue presentada el 13 de mayo y, posteriormente, se activó una Alerta Amber para su localización.
Sin embargo, la familia denuncia que las primeras horas —esas que especialistas consideran críticas en casos de desaparición— estuvieron marcadas por la lentitud institucional.
“Se estuvo pidiendo toda la noche que se revisaran cámaras de la ciudad y no pasó nada”, declaró la madre de Marilyn a medios de comunicación.
La denuncia no es menor. En una ciudad saturada de cámaras del C5, videovigilancia privada y monitoreo urbano, el acceso rápido a imágenes suele ser uno de los primeros recursos para reconstruir trayectos y establecer los últimos movimientos de una persona desaparecida. Pero, según la familia, ese proceso no ocurrió con la rapidez esperada.
La sensación de abandono escaló hasta las calles.
El fin de semana, familiares y personas cercanas bloquearon Río Churubusco, a la altura de División del Norte, para exigir avances en la investigación y acceso a videos de cámaras de seguridad.
“No sabemos nada. Tenemos video de que salió, después mandó un mensaje y ya no supimos nada más de ella”, declaró Gregorio Castañeda, tío de la joven.
Cuando una adolescente desaparece, las horas importan
En México, las desapariciones de adolescentes y mujeres jóvenes suelen ocurrir en un contexto donde el tiempo pesa distinto. Las primeras horas de búsqueda pueden ser determinantes y, sin embargo, familiares de personas desaparecidas denuncian constantemente retrasos, burocracia o falta de coordinación institucional.
El caso de Marilyn vuelve a poner sobre la mesa una discusión incómoda: qué tan preparadas están las instituciones para responder con rapidez cuando desaparece una adolescente y cuánto depende todavía de que las familias salgan a protestar, bloquear calles o viralizar fichas de búsqueda para obtener atención.
También abre preguntas sobre los entornos escolares y los protocolos de actuación frente a estudiantes en situaciones de vulnerabilidad. ¿Qué ocurre cuando una menor de edad no puede ingresar a un plantel? ¿Existe algún mecanismo de seguimiento o resguardo? ¿Hay protocolos cuando una estudiante queda fuera de la escuela durante el horario escolar?
Por ahora, no hay respuestas públicas.
¿Cómo identificar a Marilyn Jolette?
La ficha de búsqueda emitida por la Fiscalía capitalina señala que Marilyn Jolette Chio García mide aproximadamente 1.50 metros, es de complexión delgada, tiene piel clara, cabello negro lacio y ojos negros medianos.
El día de su desaparición vestía blusa negra, pants gris y tenis blancos con negro.
Su familia también ha señalado que, durante su búsqueda, identificaron presuntas redes de consumo y venta de drogas en las inmediaciones del plantel, una línea que consideran debe investigarse.
Mientras tanto, fotografías de Marilyn siguen multiplicándose en redes sociales y postes de la ciudad, sostenidas por una esperanza dolorosamente conocida en México: que compartir una imagen ayude a traerlas de vuelta.
La Fiscalía de la CDMX mantiene habilitados los teléfonos (55) 5345 5067, (55) 5345 5084 y (55) 5345 5082 para cualquier información que contribuya a localizarla.


