“Penisgate” en el esquí: la polémica por las inyecciones de ácido en los Juegos Olímpicos de Invierno

El uso de ácido hialurónico en saltadores de esquí detonó una investigación antidopaje rumbo a Milán-Cortina 2026; la hipótesis apunta a que la alteración del traje podría ofrecer una ventaja aerodinámica dentro de los márgenes del reglamento

El ácido hialurónico, conocido por su uso en tratamientos estéticos contra el envejecimiento, pasó del ámbito cosmético a quedar bajo la lupa del deporte de alto rendimiento, luego de motivar una investigación formal por parte de la organización antidopaje de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026.

La indagatoria se abrió tras surgir sospechas de que saltadores de esquí habrían recurrido a inyecciones de esta sustancia con el objetivo de obtener una ventaja competitiva. La versión, difundida por el periódico alemán Bild, señala que el aumento artificial del volumen en la zona genital podría modificar la forma del traje de competencia.

De acuerdo con esta hipótesis, la alteración del uniforme permitiría ampliar la superficie de contacto con el aire, lo que favorecería una mayor estabilidad en vuelo, prolongaría el tiempo en el aire y, en consecuencia, permitiría alcanzar mayores distancias en los saltos.

El secreto del salto de esquí no está en el atleta…

Según un análisis citado por The Athletic, la clave en el salto de esquí está precisamente en el traje. Entre más suelto sea el material —fabricado con nailon, poliéster y licra—, mayor resistencia al aire genera el deportista durante el vuelo, lo que incrementa la sustentación aerodinámica y facilita recorrer una mayor distancia.

Ese efecto puede potenciarse incluso dentro de los márgenes que permite el reglamento. La normativa autoriza una separación de entre dos y cuatro centímetros entre el cuerpo del atleta y el traje; sin embargo, un estudio publicado en octubre pasado en la revista científica Frontiers concluye que aprovechar ese rango podría traducirse en una ganancia superior a cinco metros por salto.

Salto de esquí bajo revisión de la Agencia Antidopaje

Ante estas versiones, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) informó que da seguimiento al caso, al tratarse de una práctica que, de confirmarse, podría tener un impacto directo en el rendimiento deportivo y en la equidad de la competencia olímpica.

“No conozco los detalles del salto de esquí ni cómo eso puede mejorar el rendimiento, pero si se da, examinaremos toda información para ver si está relacionada efectivamente con el dopaje”, aseguró Olivier Niggli, director general del organismo.

Sin embargo, la manipulación del uniforme no es un fenómeno nuevo en la disciplina. En marzo del año pasado, durante el Campeonato Mundial celebrado en Trondheim, Noruega, la federación internacional suspendió a cinco integrantes de la selección anfitriona tras comprobar que habían alterado sus trajes antes de la competencia.

Los deportistas negaron inicialmente las acusaciones, pero modificaron su postura cuando se difundió un video en el que se les observa ajustando las costuras de sus uniformes con una máquina de coser, bajo la supervisión directa de su entrenador, Magnus Brevig.

Scroll al inicio