Mientras el termómetro en el norte y centro del país ha marcado mínimos históricos esta semana, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha logrado lo que hace unos años parecía impensable: mantener la estabilidad hospitalaria en el pico de la temporada de enfermedades respiratorias. Datos preliminares de la Dirección de Prestaciones Médicas cortados a esta mañana confirman que la ocupación de camas por infecciones respiratorias agudas (IRAS) se mantiene por debajo del 25% a nivel nacional, un indicador que valida el éxito de la campaña preventiva más agresiva de la última década.
El “milagro” no es casualidad, es logística. El IMSS reportó hoy haber alcanzado la cobertura del 92% de su meta de vacunación invernal (Influenza y refuerzos COVID-26) tres semanas antes de lo programado. Estamos hablando de 14.5 millones de dosis aplicadas en tiempo récord. A diferencia de inviernos anteriores donde las filas y el desabasto eran la nota, este año la distribución mediante el sistema digital de abasto permitió que las Unidades de Medicina Familiar (UMF) operaran sin quiebres de stock.
A esto se suma la implementación exitosa del triaje digital en la App IMSS Digital, que ha logrado despresurizar las salas de urgencias en un 40%. Los derechohabientes con síntomas leves están siendo gestionados mediante telemedicina y módulos respiratorios exprés, dejando las camas disponibles para quien realmente las necesita.
Hoy, 21 de enero, el IMSS demuestra músculo institucional. En un país donde la salud pública suele ser el blanco fácil de las críticas, los números de este invierno cuentan una historia diferente: la del “Gigante de la Seguridad Social” moviéndose con la agilidad que la era post-pandemia exige. El sistema no colapsó con el frío; al contrario, demostró que la prevención sí paga.
