- Estados Unidos renueva este martes los 435 asientos de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gubernaturas; las primeras encuestas de salida muestran a un electorado molesto: 38% aprueba a Donald Trump, 75% está insatisfecho con el rumbo del país y 9 de cada 10 dicen que el costo de vida pesó en su voto
Las elecciones intermedias de Estados Unidos arrancaron este martes con una señal de alarma para la Casa Blanca: las primeras encuestas de salida ubican la aprobación de Donald Trump en 38%, la cifra más baja para un presidente en unas elecciones intermedias desde que existen registros comparables, por debajo incluso de George W. Bush en 2006, cuando los republicanos perdieron ambas cámaras.
El dato que explica el ánimo es el bolsillo. Nueve de cada diez votantes dijeron que el costo de vida fue un factor crucial o importante en su decisión, cerca de 75% está insatisfecho con el rumbo del país y dos de cada tres responsabilizan a Trump del deterioro económico. La economía es el tema número uno (39%), seguida por el estado de la democracia (32%).
Al cierre de esta edición (17:10, hora de la Ciudad de México), 43% de los votantes dijo que una razón de su voto fue expresar oposición a Trump y casi la mitad ve estas elecciones intermedias como un castigo al presidente. Más de la mitad considera que las redadas y deportaciones del gobierno han ido demasiado lejos. El desgaste alcanza al partido entero: 59% tiene una opinión desfavorable del Partido Republicano, siete puntos más que en 2022, y casi uno de cada cinco votantes rechaza a los dos partidos. Entre los temas nuevos destacan la inquietud por la inteligencia artificial y el rechazo mayoritario a los centros de datos, que aparecen en 21 iniciativas locales solo en Ohio.
Las encuestas de salida miden ánimo, no escaños: combinan entrevistas en casilla con decenas de miles de respuestas previas y se ajustan durante la noche. Al momento de publicar no hay ningún cómputo oficial ni proyección nacional. Los primeros centros de votación cerraron a las 18:00 hora del este (17:00 CDMX) y Carolina del Norte retrasó la publicación de sus cifras hasta las 20:15 hora del este por prórrogas en dos distritos.
Antes de abrir las casillas, el voto anticipado ya había roto récord. El Election Lab de la Universidad de Florida, que lleva el conteo más citado del país, registró más de 46 millones de boletas emitidas por adelantado al 30 de octubre, por encima de los 45.9 millones de todo el ciclo 2022; el día de la elección la cifra rondaba los 59 millones. En los estados que registran afiliación partidista, 43.9% de quienes votaron temprano son demócratas registrados y 31.3% republicanos, aunque la afiliación no revela por quién votaron y los republicanos suelen concentrarse en la jornada del martes.
¿Qué está en juego? El Congreso de Trump
Trump no está en la boleta, pero su capacidad de gobernar sí. Hoy los republicanos controlan las dos cámaras del Congreso y la Casa Blanca; esa “trifecta” es la que le ha permitido aprobar su agenda legislativa, confirmar jueces y bloquear investigaciones. Si pierde una sola cámara, los demócratas pueden frenar leyes, abrir comisiones de investigación y, en el caso extremo, iniciar un juicio político.
Los números son estrechos. En la Cámara de Representantes, donde los 435 escaños están en juego, los republicanos tienen 218 contra 214 demócratas y dos vacantes: a la oposición le bastan tres escaños netos para tomar el control. En el Senado se renuevan 35 de los 100 asientos; los republicanos tienen 53 y los demócratas 47, contando a dos independientes que votan con ellos. Ahí los demócratas necesitan cuatro escaños, porque un empate 50-50 lo rompe el vicepresidente J.D. Vance. Además, 36 estados eligen gobernador, con un reparto actual de 27 republicanos y 23 demócratas, y los votantes de 40 estados deciden más de 150 iniciativas ciudadanas sobre aborto, identificación para votar, requisitos de ciudadanía y centros de datos.
La matemática favorece a la oposición. Desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente ha perdido en promedio 26 escaños en la Cámara y cuatro en el Senado en cada elección intermedia. El promedio de encuestas nacionales dio a los demócratas una ventaja de alrededor de ocho puntos en la llamada boleta genérica, y los pronosticadores los consideran favoritos para recuperar la Cámara. El Senado es más difícil: el mapa de este año obliga a los demócratas a ganar en estados que Trump arrasó en 2024.
Es también la elección más cara de la historia para unos comicios no presidenciales. Solo en la contienda al Senado por Texas se gastaron 573 millones de dólares en publicidad, y los republicanos superaron a los demócratas por más de 320 millones de dólares en los siete estados más reñidos, con cerca de 190 millones aportados por Elon Musk para apoyar a Ken Paxton.

Los estados que deciden el Senado
De las 35 contiendas al Senado, apenas una decena está realmente abierta. Los demócratas deben ganar cuatro y no perder ninguna de las suyas. Así llegan las más observadas a esta noche, con las últimas encuestas publicadas antes de la votación:
La contienda más probable de cambiar de manos es Carolina del Norte, un escaño republicano abierto donde el exgobernador demócrata Roy Cooper llegó con 14 puntos de ventaja sobre Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano, en la última encuesta publicada. Sería el primer triunfo demócrata al Senado en ese estado desde 2008. Los resultados estatales no se publicarán antes de las 20:15 hora del este por prórrogas en dos distritos.
La sorpresa del ciclo es Texas. El demócrata James Talarico, que recaudó más de 120 millones de dólares, llegó con una ventaja promedio de 2.6 puntos sobre el procurador Ken Paxton; una encuesta le dio siete puntos y solo una puso a Paxton al frente. Un demócrata no gana una elección estatal en Texas desde 1994, y la contienda a la gubernatura entre Greg Abbott y Gina Hinojosa también cerró en empate técnico.
En Maine, la senadora republicana Susan Collins, la más moderada de su bancada, enfrenta a Troy Jackson con las encuestas en su contra, 50 a 46, aunque ella sostuvo este martes que no le preocupan. En Ohio, el exsenador demócrata Sherrod Brown busca volver frente a Jon Husted, designado cuando J.D. Vance dejó el escaño por la vicepresidencia, en un empate técnico que concentró el segundo mayor gasto publicitario del país.
Los demócratas también deben defender lo suyo. En Michigan, escaño abierto, el progresista Abdul El-Sayed compite contra el republicano Mike Rogers con 1.5 millones de votos anticipados ya emitidos, y la congresista demócrata Haley Stevens rompió filas para respaldar a Rogers. En Georgia, el senador Jon Ossoff es el demócrata más vulnerable del mapa frente a Mike Collins. En New Hampshire, el escaño que deja Jeanne Shaheen es el único demócrata que los republicanos ven ganable, con John Sununu contra Chris Pappas.
Más atrás vienen las apuestas largas: Alaska, donde el senador Dan Sullivan enfrenta a la exrepresentante Mary Peltola sin favorito claro y con voto por orden de preferencia; Kansas, republicano desde 1932, que se volvió competitivo por el costo agrícola, las redadas migratorias y la guerra con Irán; e Iowa, escaño abierto, también sin favorito.
La víspera, los demócratas lideraban en cinco de las siete contiendas clave. Si ganan Carolina del Norte, Maine, Ohio y Texas sin perder Georgia, Michigan y New Hampshire, se quedan con el Senado. Si pierden cualquiera de las suyas, necesitan Alaska, Kansas o Iowa.
En las gubernaturas, además de Texas, las contiendas a seguir son Florida, entre Byron Donalds y David Jolly; Georgia, con Keisha Lance Bottoms por los demócratas; y los estados péndulo de Michigan, Wisconsin, Arizona, Pennsylvania y Nueva York.
Elecciones intermedias for dummies
¿Por qué se llaman intermedias? Porque caen a la mitad del mandato de cuatro años del presidente. No se elige presidente; se elige quién le hará contrapeso. Por eso funcionan como un referéndum sobre quien está en la Casa Blanca, y por eso el partido del presidente casi siempre pierde.
¿Qué es el Congreso? El equivalente al Congreso de la Unión en México, con dos cámaras. La Cámara de Representantes tiene 435 diputados que duran dos años y representan distritos de tamaño similar, así que todos se renuevan hoy. El Senado tiene 100 senadores, dos por estado sin importar su población, que duran seis años; se renueva por tercios, y este año toca la llamada Clase II, 33 escaños, más dos elecciones especiales para cubrir vacantes (Florida y Ohio). La explicación oficial está en USA.gov.
¿Por qué importa quién tiene mayoría? Quien controla una cámara decide qué leyes se votan, preside las comisiones que investigan al gobierno y, en el Senado, aprueba o rechaza a jueces, embajadores y secretarios. Un presidente con el Congreso en contra pasa dos años negociando o gobernando por decreto.
¿Qué es 218 y qué es 51? La mitad más uno de cada cámara: 218 representantes y 51 senadores. Si el Senado queda 50-50, desempata el vicepresidente, hoy J.D. Vance; por eso a los demócratas no les basta empatar.
¿No hay segunda vuelta? Casi nunca. Gana quien tiene más votos en cada estado o distrito, aunque no llegue a 50%. Excepciones: Georgia manda a segunda vuelta si nadie alcanza mayoría, y Alaska y Maine usan voto por orden de preferencia, donde el votante numera candidatos y se eliminan los últimos hasta que alguien pasa de 50%.
¿Por qué el Senado es tan difícil de voltear? Porque cada estado vale lo mismo. Wyoming, con 580 mil habitantes, tiene los mismos dos senadores que California, con 39 millones. Eso favorece a los republicanos, fuertes en estados rurales y pequeños. Este año los demócratas tienen que ganar en Texas, Ohio, Alaska o Kansas, estados que Trump ganó con amplitud en 2024.
¿Qué es la boleta genérica? Una encuesta nacional que pregunta por qué partido votaría usted para la Cámara, sin nombres. Sirve como termómetro general, no como pronóstico de escaños.
¿Qué más se vota hoy? 36 gobernadores (el equivalente de las gubernaturas mexicanas), legislaturas estatales, fiscales, secretarios de estado que organizan las elecciones, y más de 150 consultas ciudadanas que cambian leyes directamente, de aborto a centros de datos.
¿Y Guam? El territorio del Pacífico vota antes que nadie por la diferencia horaria. Trump celebró ahí una “victoria” republicana esta tarde, pero Guam no tiene voto en el Congreso y sus resultados aún no son oficiales.
¿Cuándo se sabrá y qué sigue?
Las casillas cierran de forma escalonada entre las 18:00 y las 23:00 hora del este (17:00 a 22:00 CDMX); Alaska y Hawái lo hacen después de medianoche. Los primeros estados en reportar son Indiana, Kentucky, Georgia, Virginia y Carolina del Sur; de ahí saldrá la primera lectura real de la noche, en particular el escaño de Ossoff en Georgia y la gubernatura de Virginia.
El control de la Cámara podría conocerse en la madrugada del miércoles si la ola es amplia, pero distritos de California, Arizona y Nueva York tardan días en contar el voto por correo. En Westchester, Nueva York, un error de impresión impidió escanear hasta 250 mil boletas, que se contarán a mano. En el Senado, Texas y Ohio pueden definirse esta noche; Alaska y Maine, con voto por orden de preferencia, pueden tardar hasta dos semanas. Un Senado 50-50 o una Cámara con dos o tres escaños de diferencia abriría una semana de recuentos e impugnaciones.
El nuevo Congreso, el 120, toma posesión el 3 de enero de 2027.

