Tacos, carnitas y aguas gratis: la tradición de los devotos de San Judas Tadeo cada 28 en CDMX

  • Carnitas, tacos y aguas frescas se reparten entre los asistentes que acuden cada día 28 a la iglesia de San Hipólito, en la Ciudad de México. Para algunos devotos de San Judas Tadeo, compartir alimentos es una forma de cumplir promesas y agradecer por la salud, el trabajo y los favores recibidos

Cada día 28, los alrededores de la iglesia de San Hipólito, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se convierten en un punto de encuentro para miles de devotos de San Judas Tadeo. Entre oraciones, imágenes, veladoras y peregrinaciones, también se repite una escena: personas que llegan con grandes cantidades de comida para regalar a quienes acuden a venerar al llamado santo de las causas difíciles.

Hay quienes llevan tacos, aguas frescas o chocolates; otros preparan ollas de carnitas y trasladan kilos de carne desde otros municipios y estados. No buscan vender ni recuperar lo invertido. Para ellos, compartir los alimentos es una manera de agradecer por lo recibido, cumplir una promesa o pedir que no falten la salud y el trabajo.

El pasado 28 de octubre, Martín González llegó desde la madrugada acompañado de sus hermanos, sobrinos y un amigo. Viajaron desde su lugar de origen para repartir 180 kilos de carne de cerdo entre los asistentes.

Su devoción por San Judas Tadeo comenzó en 2015, después de atravesar un momento difícil. Desde entonces, cada año regresa a San Hipólito. Esta vez fue el segundo año consecutivo que llevó carnitas para compartir.

“Yo me hice fiel, devoto a San Judas Tadeo porque estuve en el estrés; de ahí me nació el amor por él”, contó.

Para Martín, regalar comida es parte de una promesa personal y una forma de agradecer. La cantidad que comparte también ha cambiado con los años: comenzó con una aportación más pequeña y ahora lleva casi dos centenas de kilos de carne para repartir.

San Judas Tadeo. Foto: La Audiencia

Mil tacos y 400 aguas para agradecer por el trabajo

La salud y el trabajo son dos de los motivos que más se repiten entre quienes llegan a compartir alimentos. Otro devoto acudió acompañado de su esposa y su tío para repartir mil tacos y 400 aguas frescas.

Contó que hace aproximadamente diez años alguien lo invitó a participar en esta tradición y, desde entonces, procura regresar cada 28 de octubre. Para él, la posibilidad de tener trabajo durante el año y contar con salud junto a su familia son razones suficientes para volver.

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“Es como que ahora sí o sí tenemos que venir a dar gracias”, explicó.

Su participación también ha crecido con el tiempo. Lo que comenzó como una invitación se convirtió en una costumbre familiar que busca mantener cada año, con la intención de compartir un poco más que en la ocasión anterior.

“Cada año vamos a dar un poco más”, dijo.

Foto: La Audiencia

Una promesa que también se comparte en familia

Brian David Cruz de la Cruz, originario de Chimalhuacán, Estado de México, también llegó a San Hipólito junto con su papá. Su visita tuvo como motivo agradecer por un año más y por las situaciones difíciles que ha logrado superar.

Además de repartir comida, llevaron imágenes, chocolates y pulseras para compartir con otros devotos.

Brian explicó que su familia ha encontrado en San Judas Tadeo un motivo para agradecer por la salud y el trabajo, pero también para pedir que esas condiciones se mantengan.

Así, cada día 28, la devoción al santo no solamente se expresa mediante las oraciones o las visitas al templo. Para quienes llegan con alimentos, también significa compartir con desconocidos, cumplir promesas y convertir el agradecimiento personal en un acto colectivo.

Foto: La Audiencia
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