- Benjamin Netanyahu enfrenta un Parlamento fragmentado tras los comicios del martes 27 de octubre; el bloque opositor sumó escaños suficientes para desplazarlo, el veto a las agrupaciones árabes y el conflicto regional abren una vía para que el actual mandatario prolongue su administración
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, no logró la mayoría de escaños en las elecciones del martes 27 de octubre por la noche; sin embargo, el mandatario mantiene opciones de seguir en el poder mediante negociaciones o una repetición de los comicios.
El escrutinio al 92 por ciento indica que la coalición del actual dirigente suma 53 lugares en un Parlamento de 120 escaños, con el partido Likud a la cabeza al alcanzar 26 representantes.
Por su parte, la oposición que dirige el exgeneral Gadi Eisenkot alcanzó 48 lugares, los cuales sumados a los 19 escaños de los partidos árabes representan una mayoría de 67 diputados.
De acuerdo con The New York Times este grupo mayoritario busca desplazar al primer ministro, enjuiciarlo por delitos de corrupción y conformar una comisión independiente que investigue el ataque del 7 de octubre de 2023.
A través de su cuenta X, el primer ministro Benjamin Netanyahu expuso las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío mediante graves delitos de soborno, amenazas, violencia, falsificaciones y el uso de software prohibido para movilizar a los votantes.
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Opositores frenaron a Netanyahu
A pesar de la desventaja numérica, los resultados de las elecciones en Israel obligan a Benjamin Netanyahu a negociar bajo un panorama que divide a sus rivales políticos.
Asimismo, señaló en su discurso de la madrugada que el bloque de derecha tiene una mayoría clara entre los ciudadanos sionistas y descalificó la posibilidad de un gobierno que incluya a las agrupaciones árabes.
Esta postura encuentra eco dentro de la propia oposición.
Los dirigentes Naftali Bennett y Avigdor Lieberman, cuyos partidos suman 19 lugares, comparten el rechazo a negociar con representantes de la comunidad árabe, la cual conforma el 20 por ciento de la población del país.
Asimismo, el líder opositor Gadi Eisenkot adelantó durante la campaña que aspira a formar un gabinete exclusivamente sionista. Solamente Yair Golan, representante de la coalición de izquierda Demócratas, manifestó su respaldo a establecer un pacto con estas agrupaciones para evitar una división por motivos raciales.

Los posibles escenarios a corto plazo
En la noche del martes 27 de octubre, los sondeos de salida perfilaban al bloque de Eisenkot con 53 escaños frente a los 50 de la alianza conservadora. No obstante, el avance del cómputo oficial revirtió estas cifras, otorgando 26 posiciones directas al Likud y reduciendo al grupo del exgeneral a 21 lugares propios.
Las autoridades electorales continúan con el recuento de los sufragios emitidos por los soldados y miles de reservistas. Los registros históricos muestran que este sector suele favorecer a las agrupaciones de derecha y reducir el porcentaje de las formaciones con base palestina.
El futuro de Benjamin Netanyahu en Israel depende de las opciones que este escenario le otorga para prolongar su mandato. En caso de no lograr una coalición, el país enfrenta la posibilidad de repetir los comicios en un lapso de seis meses.


