Rey de España reconoce abusos de la conquista; Ayuso culpa a aztecas y mayas

En pocas palabras, lo que pasó esta semana resume décadas de tensión histórica: el rey Felipe VI reconoció por primera vez que hubo “mucho abuso” en la conquista española de América. Claudia Sheinbaum celebró el gesto. Y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, salió a contradecir al monarca defendiendo la colonización y responsabilizando a los pueblos originarios.

Tres versiones. Tres posiciones. Un solo episodio histórico que sigue siendo una herida abierta.

Lo que dijo el Rey

Durante una visita a la exposición “La mujer en el México indígena” en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, Felipe VI hizo una declaración inédita: reconoció que la conquista española de América incluyó “mucho abuso” y “controversias morales y éticas” que no son motivo de orgullo.

El monarca habló de las Leyes de Indias, un conjunto de normas promulgadas por la Corona española durante el siglo XVI que buscaban proteger a los pueblos originarios de los abusos de los colonizadores.

“No se cumplieron como se pretendía. Es necesario sacar lecciones de ese pasado”, añadió. ​

Fue la primera vez que un rey de España admitía públicamente que el proceso colonial no fue una gesta heroica sin sombras, sino un proceso lleno de violencia y contradicciones éticas.

Un gesto, no una disculpa: Sheinbaum

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió las palabras del Rey con cautela pero también con reconocimiento.

“Es un gesto de acercamiento. No es todo lo que hubiéramos querido, pero sí es un avance importante”, dijo en su conferencia matutina de este lunes.

Sheinbaum colocó las declaraciones de Felipe VI en el contexto de una petición histórica que México lleva haciendo desde 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió cartas formales a la Corona española y al Vaticano pidiendo una disculpa por las masacres, esclavización y despojo de tierras durante la conquista.

Madrid nunca respondió formalmente. El silencio se convirtió en tensión diplomática. Ahora, siete años después, el Rey habló — aunque sin disculparse explícitamente.

“Es importante que se reconozca que hubo abusos“, agregó Sheinbaum.

“Los abusos los cometían los aztecas”

Pero no todos en España compartieron la posición del Rey. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y una de las figuras más prominentes de la derecha española, salió públicamente a contradecir al monarca en una entrevista con el diario ultraconservador Okdiario.

Ayuso rechazó la idea de que la conquista incluyera abusos reprochables por parte de España.

“Abusos, los que ya se cometían contra la propia población autóctona por parte de aztecas y mayas, que realizaban sacrificios humanos en sus rituales”, señaló. ​

La presidenta madrileña defendió la colonización como un proceso civilizatorio y dijo sentirse “orgullosa” de lo que la monarquía hispánica llevó a América: idioma, leyes, infraestructura, cristianismo.

La contradicción es directa. Mientras el jefe del Estado español intenta matizar el relato oficial admitiendo hechos “no para sentirse orgulloso”, Ayuso se desmarca y reivindica exactamente lo contrario: orgullo total, sin matices ni autocrítica.

El choque de narrativas

La posición de Ayuso no es nueva. Es la línea clásica del conservadurismo español que durante siglos ha defendido la conquista bajo el argumento de la “leyenda negra” — la idea de que las críticas a la colonización española son exageraciones promovidas por enemigos de España, especialmente Inglaterra y los países protestantes.

Bajo esa lógica, hablar de abusos durante la conquista es hacerle el juego a quienes quieren desprestigiar a España. Por eso, cuando el Rey reconoce esos abusos, Ayuso lo contradice públicamente. No solo no comparte su posición — activamente la rechaza.

Esto genera una tensión interna en España: el Rey intenta tender puentes con México, pero figuras como Ayuso dinamitan esa posibilidad reivindicando el relato más duro de la derecha española.

El trasfondo con México

Las palabras de Felipe VI llegan en un momento en que las relaciones entre España y México están congeladas desde 2019, cuando López Obrador hizo pública la carta en la que pedía disculpas a la Corona por la conquista.

El gobierno español respondió con frialdad. Nunca hubo disculpa. Nunca hubo reconocimiento formal. La petición mexicana fue vista en Madrid como una provocación innecesaria y políticamente instrumentalizada.

Pero ahora, con Sheinbaum en la presidencia y tras siete años de distancia, el Rey dio un paso — pequeño pero simbólico — al reconocer que sí hubo abusos. No pidió perdón, pero tampoco negó los hechos. Sheinbaum lo leyó como un gesto. Ayuso, como una traición al orgullo español.

¿Cómo y quién cuenta la historia?

Este episodio no es solo una disputa sobre cómo contar el pasado. Es una batalla por quién controla la memoria histórica y desde qué lugar político se cuenta.

Felipe VI, como jefe del Estado español, intenta mantener una posición diplomática que no cierre puertas con Latinoamérica. Sabe que la narrativa heroica de la conquista ya no se sostiene en un mundo donde los pueblos originarios tienen voz y donde la historia se ha reescrito desde abajo.

Ayuso, en cambio, representa una derecha española que no está dispuesta a ceder un centímetro en el relato de la grandeza imperial. Para ella, reconocer abusos es claudicar ante el “progresismo” y la “corrección política”. Por eso contradice al Rey — porque lo que está en juego no es solo el pasado, sino el presente ideológico de España.

Y mientras tanto, México sigue esperando. Sheinbaum tomó el gesto con prudencia, pero dejó claro que lo que realmente espera no es un reconocimiento tibio, sino una disculpa formal. Eso, hoy por hoy, sigue siendo imposible.

El pasado no pasa. Y cuando tres figuras políticas hablan del mismo hecho histórico y dicen cosas completamente opuestas, queda claro que la disputa por la memoria sigue tan viva como hace 500 años.

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