Lo llaman el “halconazo” de Movimiento Ciudadano: encapuchados revientan la marcha por el agua en Guadalajara

La segunda marcha contra el agua
  • La segunda megamarcha contra el agua contaminada y la represión del gobierno de Pablo Lemus se canceló minutos después de salir del Parque Rojo, tras la irrupción de grupos armados con martillos, petardos y bombas molotov. Un participante asegura que entre los provocadores había jóvenes a quienes los vecinos señalan como vendedores de droga.

La segunda megamarcha por el agua limpia en Guadalajara se canceló este domingo a los pocos minutos de haber arrancado, según anunciaron en redes sociales los propios grupos que la convocaron. Grupos de jóvenes con el rostro cubierto, armados con martillos, palos y tubos, detonaron petardos y lanzaron al menos una bomba molotov entre los miles de personas que habían salido del Parque Revolución, conocido como Parque Rojo, con rumbo al Palacio de Gobierno. Integrantes de movimientos sociales de Guadalajara consultados por La Audiencia explicaron que los colectivos y ciudadanos que encabezaban el contingente decidieron frenar la movilización para evitar detenciones arbitrarias como las de hace una semana, cuando la policía estatal dispersó con chorros de agua a presión y gas lacrimógeno la primera marcha frente a Casa Jalisco, la residencia oficial del gobernador, y detuvo a 39 personas.

Los provocadores llegaron en al menos dos grupos: unos vestían de negro y fueron identificados con el llamado bloque negro, mientras que otros portaban playeras de distintos equipos de futbol y se cubrían la cara con máscaras y bufandas con estampado de calavera. Los manifestantes los encararon al grito de “¡Fuera provocadores!”, les exigieron descubrirse el rostro y los replegaron hacia la retaguardia, desde donde algunos se dispersaron por las calles aledañas a avenida Juárez para vandalizar comercios y fachadas. Durante la jornada se reportó que en el tramo donde ocurrieron las detonaciones no había policía vial ni elementos de seguridad del municipio, mientras que el Palacio de Gobierno y el Congreso del estado amanecieron resguardados con vallas metálicas.

Mientras la marcha se deshacía, en redes sociales comenzó a circular la expresión “halconazo de Movimiento Ciudadano”, en alusión al partido del gobernador. Usuarios y colectivos acusan que los encapuchados habrían sido enviados para reventar una protesta que, además de agua limpia, exige justicia para los detenidos del 11 de octubre, sanciones a los policías señalados por abusos y la revocación de mandato de Lemus, aunque esa presunta operación no ha sido comprobada. La palabra remite al 10 de junio de 1971, cuando Los Halcones, un grupo paramilitar de jóvenes creado desde el régimen priista para reprimir protestas, atacó una marcha estudiantil en la Ciudad de México, y a junio de 2020, cuando la represión de las protestas por el asesinato de Giovanni López, durante el gobierno de Enrique Alfaro, también de Movimiento Ciudadano, fue bautizada como el “Halconazo tapatío”. Desde la represión del 11 de octubre, activistas y usuarios de redes ya hablaban de un halconazo de Pablo Lemus.

Una persona que participaba en la marcha y que pidió mantener su nombre en reserva aseguró en entrevista que entre los encapuchados se reconoció a varios jóvenes que trabajarían en el narcomenudeo y en puntos de venta de droga, y a quienes, según su testimonio, la población ya tiene identificados y conoce. Esa versión no ha podido ser verificada de manera independiente.

La aparición de estos grupos ocurre una semana después de que el propio gobierno de Jalisco atribuyera la violencia frente a Casa Jalisco a un “grupo de choque” de unas 400 personas que, según su versión, buscaba deslegitimar una marcha ciudadana. Dos días más tarde, en medio de cuestionamientos de organizaciones civiles, universidades y de la presidenta Claudia Sheinbaum, Lemus admitió el uso excesivo de la fuerza y un operativo con “graves deficiencias”, y 17 policías estatales permanecen bajo investigación. No era la primera vez que el gobernador recurría a ese argumento: en noviembre de 2025, tras las protestas de la llamada Generación Z, denunció que unas 50 personas habían sido trasladadas en autobuses pagados para generar violencia, sin revelar nunca quién las financió. La disputa sobre el origen de los encapuchados tiene también otra versión, pues después del 11 de octubre circularon en redes sociales versiones que atribuían los disturbios a porros de Morena, partido que este fin de semana se deslindó de las convocatorias que piden la revocación de Lemus. Hasta el cierre de esta edición, el gobierno estatal no se había pronunciado sobre lo ocurrido.

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Detrás de la disputa permanece la crisis que llevó a miles de personas a las calles. Desde marzo, al menos 320 colonias del área metropolitana reciben un líquido turbio y con olor a drenaje, según los análisis del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, y en las últimas semanas se sumaron los tandeos. Contra asistentes de la primera marcha la Fiscalía abrió 14 carpetas de investigación, que los colectivos leen como otra forma de intimidación. Este domingo, los vecinos que salieron a reclamar agua potable tuvieron que hacer por su cuenta lo que hace siete días el gobierno aseguró que su policía estaba haciendo frente a Casa Jalisco, contener a un grupo de choque, en un tramo donde, según se reportó durante la jornada, no había agentes a la vista.

La segunda marcha contra el agua contaminada y la represión del gobierno de Pablo Lemus se canceló minutos después de salir del Parque Rojo, tras la irrupción de grupos armados con martillos, petardos y bombas molotov. Un participante asegura que entre los provocadores había jóvenes a quienes los vecinos señalan como vendedores de droga.

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