Podemos y el Frente Amplio rompen la unidad de la izquierda en España rumbo a las elecciones

  • Podemos y el Frente Amplio no lograron una candidatura común antes de que venciera el plazo, una ruptura que el sistema electoral español suele castigar justo cuando las encuestas dan la mayoría al Partido Popular y a Vox

España vuelve a votar el 29 de noviembre, ocho meses antes de lo previsto, y la izquierda que está a la izquierda del Partido Socialista llegará partida en dos. A las 23:59 del viernes, hora de Madrid, venció el plazo para registrar coaliciones sin que Podemos y el Frente Amplio, la plataforma que hereda a Sumar y reúne a Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns catalanes, acordaran una papeleta conjunta. Unidos bajo Sumar en 2023, obtuvieron 31 diputados y fueron el socio que permitió a Pedro Sánchez seguir gobernando.

La división pesa por la forma en que vota España. A diferencia de México, el voto ciudadano elige a los 350 diputados del Congreso, y son ellos quienes nombran al presidente del Gobierno; quien reúna 176, la mayoría absoluta, gobierna sin depender de nadie. Cada provincia reparte sus escaños de manera proporcional, pero muchas eligen apenas tres, cuatro o cinco diputados, de modo que dos listas de izquierda que por separado no alcanzan un asiento pueden quedarse sin nada aunque juntas lo hubieran ganado, y esos votos perdidos suelen terminar favoreciendo al partido más grande de la provincia.

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El momento es delicado. Sánchez adelantó las elecciones después de que el Partido Popular, la ultraderecha de Vox y los independentistas catalanes de Junts tumbaran en el Congreso sus decretos de vivienda. Casi todas las encuestas privadas colocan al PP en primer lugar y a Vox en torno al 18 %, cerca de duplicar los 33 escaños que obtuvo en 2023, y en esos sondeos ambos superan juntos la barrera de los 176; solo el CIS, el instituto público, dibuja un empate entre bloques.

Podemos abandonó el grupo parlamentario de Sumar meses después de aquellas elecciones, y esta vez la reconciliación naufragó en Madrid y Cataluña. El Frente Amplio, encabezado por la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, ofreció a Irene Montero el segundo lugar de su lista por Madrid y una portavocía en el Congreso, pero aceptar implicaba romper el pacto que Podemos acababa de sellar con Gabriel Rufián, de la izquierda independentista catalana, para no competir en Cataluña. Podemos propuso ir juntos en el resto del país y dejar fuera Madrid y Barcelona, que eligen más de 30 diputados cada una y donde, según los morados, la división cuesta menos. Ninguna fórmula prosperó, y la unidad quedó reducida a Canarias y la Comunidad Valenciana.

Rufián, que llevaba meses impulsando una alianza, pidió disculpas por lo que llamó un “espectáculo dantesco”. Este sábado, el Frente Amplio presentará su candidatura en Madrid sin ningún dirigente de Podemos en el escenario, mientras la dirección de Podemos celebra, casi a la misma hora, su propio consejo.

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