Trump despide a Kristi Noem: el primer escándalo de gabinete de su segundo mandato

El presidente Donald Trump destituyó este jueves a Kristi Noem como Secretaria de Seguridad Nacional, en lo que representa el primer cambio de gabinete de su segundo mandato.

El anuncio llegó por Truth Social, la red social del propio Trump, y tomó por sorpresa a pocos: las señales de desgaste venían acumulándose desde enero.

El detonante: 220 millones de dólares y su propio rostro

El golpe final fue un testimonio ante el Congreso. Noem afirmó que Trump había autorizado el uso de 220 millones de dólares del erario público para financiar una campaña publicitaria protagonizada por ella misma, en la que aparecía como figura central de la política migratoria de la administración.

La Casa Blanca desmintió que Trump hubiera aprobado personalmente ese gasto. El daño estaba hecho.

A ese episodio se sumaron meses de tensiones internas por su gestión al frente del Departamento de Seguridad Nacional, un cargo que ocupó desde el inicio del segundo mandato de Trump en enero de 2025.

¿Quién llega?

Trump anunció que el senador republicano de Oklahoma, Markwayne Mullin, asumirá como nuevo Secretario de Seguridad Nacional a partir del 31 de marzo de 2026.

Mullin es un aliado cercano de Trump, conocido por sus posiciones de línea dura en materia migratoria y seguridad fronteriza. Su confirmación en el Senado se espera sin mayores obstáculos, dado el control republicano de la cámara.

Noem no sale del gobierno

A pesar de la destitución, Trump no cerró la puerta a Noem. En su publicación en Truth Social escribió: “Realizó un trabajo admirable, especialmente en la frontera”, y le asignó el nuevo cargo de Enviada para el Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad hemisférica que será presentada formalmente el sábado en Doral, Florida.

Una salida con alfombra, aunque sin el mismo poder institucional.

El historial que la antecedía

La destitución no llegó sin antecedentes. En enero de 2026, Noem describió como “terroristas domésticos” a las víctimas de dos tiroteos protagonizados por agentes del ICE en Minneapolis, varios de ellos ciudadanos estadounidenses.

Las declaraciones generaron un rechazo inmediato tanto de legisladores demócratas como de algunos republicanos, que pidieron abiertamente su renuncia. Trump la respaldó públicamente en ese momento, descartando cualquier cambio.

Dos meses después, el desenlace fue otro.

Lo que deja este episodio

La salida de Noem muestra que incluso dentro del círculo más cercano a Trump, la lealtad tiene límites cuando se convierte en una carga política. Noem llegó al cargo con una imagen construida sobre la narrativa migratoria de la administración. Salió por haber hecho de esa narrativa un vehículo demasiado personal.

El Departamento de Seguridad Nacional, con Mullin al frente, previsiblemente mantendrá la misma línea dura. El cambio es de rostro, no de política.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio