El “muro humano” de la Guardia Nacional: el regalo adelantado de México a Trump

Hoy, 19 de enero, mientras la Cancillería afina los discursos de “soberanía y dignidad” para la toma de protesta de Donald Trump mañana en Washington, en la frontera norte la realidad opera bajo otra lógica: la de la sumisión silenciosa. Lejos de los reflectores de la conferencia mañanera, fuentes en Ciudad Juárez y Tijuana confirman un despliegue “atípico” y reforzado de la Guardia Nacional en los bordos del Río Bravo. No hay cámaras, solo órdenes estrictas de “contención total”.

La narrativa oficial nos vende una “Estrategia Soberana”, pero en el terreno, México parece estar haciendo el trabajo sucio 24 horas antes de que el republicano siquiera pise la Casa Blanca. Los albergues reportan saturación y un bloqueo sistemático de migrantes que intentan acercarse a las garitas para solicitar asilo, no por agentes de la Border Patrol, sino por uniformados mexicanos. La soberanía, al parecer, termina donde empieza el miedo a los aranceles. Mientras en Palacio Nacional se habla de “puentes”, en el norte nuestros soldados ya están cimentando el muro humano que Trump exigió sin necesidad de disparar un solo tuit.

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