Mientras el INEGI reporta una inflación controlada del 4.8%, la realidad en los mercados y tianguis es otra. Un monitoreo de precios de la canasta básica liberado hoy por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) revela que el huevo, la tortilla y el pollo han subido un 18% solo en las primeras tres semanas de enero. El precio del kilo de tortilla en zonas metropolitanas rompió la barrera de los 30 pesos, dejando sin efecto el pacto antiinflacionario renovado en diciembre.
Los productores agrícolas culpan al crimen organizado y al aumento en los costos de logística por la inseguridad en carreteras, trasladando el costo de la extorsión al consumidor final. La Profeco se ha visto rebasada, limitándose a colocar sellos de suspensión que no frenan la escalada de precios. Este golpe al bolsillo erosiona el aumento al salario mínimo que entró en vigor el día 1, el cual ya fue absorbido en su totalidad por el encarecimiento de los alimentos.
Analistas financieros advierten que este repunte no es estacional, sino estructural. La sequía que persiste en el norte y la incertidumbre por la relación comercial con EE. UU. están generando especulación en las cadenas de suministro. El “gasolinazo” silencioso, con el retiro gradual de estímulos fiscales al IEPS, está terminando de asfixiar a la clase media y baja, que enfrenta el inicio de 2026 con el poder adquisitivo más mermado de los últimos tres años.
